Un horizonte, un par de calles
No sé si es tu mirada, la mía
o varias lunas parecidas entre sí.
En secreto, te digo,
para que quede entre nosotros,
que fluir no es cosa fuera del milagro,
de un lunes otra vez,
y conocerte
es de esas tardes en las que no ves la noche,
cuando la sorpresa pasa a ser cercana
y corre como el agua de un arroyo
sin conflicto con las piedras,
sin la tensión de la hoja que cayó del árbol
y no sabe adónde el viento,
mejor dicho, no piensa en él,
ya no hay adónde,
más que el fluir.
Enhebra un hilo, otro y otro,
se hace barco.
Y así puedo nadar en vos.
Ni aún un gato enrarecido
que salta por los muros,
ya no importa
si es palmera, higuera o eucalipto,
nada cambia esta magia, este al bies
de las razones
mientras fluyen las palabras
y no huyo.
lunes, 23 de enero de 2017
sábado, 14 de enero de 2017
lunes, 9 de enero de 2017
Silencio
Silencio,
he barrido la casa.
Un entrevero de hojas y flores en el jardín
mantiene el desorden vital.
Solo el corazón,
desatado de un pasado lluvioso,
anda prolijo por los rincones.
Me siento, me inclino, me encorvo
como si quisiera mirármelo;
o no, mejor como si quisiera
atraparme en ese hueco
donde estoy yo.
Las cosas han cambiado de ritmo,
ese golpeteo lento en el que son posibles
las miradas
y uno puede retener los ojos del otro
después de un rato.
Grandes, brillosos preguntando
por el hilo de tristeza
que me une a un no sé qué a lo lejos,
donde suelen alojarse las miradas,
me dice,
y yo le digo: no es tristeza, es paz.
Esa paz del golpe bajo
que te deja pensando en amarillo.
No soy de esos ángeles con alitas
soy este silencio corto
solo cuando la tarde se hunde
en el rayo que llega a la ventana,
entonces la abro
me miro en los cristales
barriendo el otoño
y entiendo que toda manifestación voraz
por apartarme de mi
no es más que un llegar a casa
de la manera que sea
y aún a la fuerza,
me siento, me inclino, me encorvo
y vuelvo a atraparme
en el hueco mío,
allá por los rincones.
he barrido la casa.
Un entrevero de hojas y flores en el jardín
mantiene el desorden vital.
Solo el corazón,
desatado de un pasado lluvioso,
anda prolijo por los rincones.
Me siento, me inclino, me encorvo
como si quisiera mirármelo;
o no, mejor como si quisiera
atraparme en ese hueco
donde estoy yo.
Las cosas han cambiado de ritmo,
ese golpeteo lento en el que son posibles
las miradas
y uno puede retener los ojos del otro
después de un rato.
Grandes, brillosos preguntando
por el hilo de tristeza
que me une a un no sé qué a lo lejos,
donde suelen alojarse las miradas,
me dice,
y yo le digo: no es tristeza, es paz.
Esa paz del golpe bajo
que te deja pensando en amarillo.
No soy de esos ángeles con alitas
soy este silencio corto
solo cuando la tarde se hunde
en el rayo que llega a la ventana,
entonces la abro
me miro en los cristales
barriendo el otoño
y entiendo que toda manifestación voraz
por apartarme de mi
no es más que un llegar a casa
de la manera que sea
y aún a la fuerza,
me siento, me inclino, me encorvo
y vuelvo a atraparme
en el hueco mío,
allá por los rincones.
Dios en el placard
Pensé en las estrellas,
en el abrazo y en las maderas del perfume.
Puse la mesa con la sensación
de estar preparada;
que no es como el viaje imaginario
al desierto en el que amanecía
sentada en una piedra,
este amor es otra cosa .
Tampoco es la pared y la hiedra,
es el ovillo con el que juega el gato
sin una chispa de daño.
Lo aleja, lo aproxima, lo acompaña,
lo tiene.
Tenerse es un plan milagroso,
es Dios en el placard.
Han pasado los años y yo
aprendí la mejor versión
de un mediodía soleado de domingo,
el desayuno en la cama
y un pasado de niños por el comedor.
El pasto cortado, las flores,
volver del mercado
porque la casa, la mesa
las maderas de perfume y porque sí .
Hay estrellas pensadas
y de las otras.
en el abrazo y en las maderas del perfume.
Puse la mesa con la sensación
de estar preparada;
que no es como el viaje imaginario
al desierto en el que amanecía
sentada en una piedra,
este amor es otra cosa .
Tampoco es la pared y la hiedra,
es el ovillo con el que juega el gato
sin una chispa de daño.
Lo aleja, lo aproxima, lo acompaña,
lo tiene.
Tenerse es un plan milagroso,
es Dios en el placard.
Han pasado los años y yo
aprendí la mejor versión
de un mediodía soleado de domingo,
el desayuno en la cama
y un pasado de niños por el comedor.
El pasto cortado, las flores,
volver del mercado
porque la casa, la mesa
las maderas de perfume y porque sí .
Hay estrellas pensadas
y de las otras.
viernes, 16 de diciembre de 2016
De acuerdo al milagro
Noche de grillos, de siesta de luna.
La casa está blanca.
Voy recorriendo
paredes puras
contando,de a una, las estrellas del piso.
Tal vez no sepas,
pero vuela un incierto
verano,
una fe clandestina
que me hace sentir esa que fui
antes de confundir el mar con tus ojos
azules verdosos
Y no todo era tan claro
y transparente como vos.
Te veo dormir
Te veo dormir
pero si pudiera contarte una historia
te diría que no fueron piadosos conmigo
los días ni los lazos,
que sobreviví de acuerdo al milagro,
que recuerdo aquella
casa grande,
yo sentada, de
madrugada,
bajo la parra
inventando soledades,
rompiendo en pedazos
lo único soleado que podía
salvarnos la memoria.
El haberme perdonado yo misma los pasos
en los rostros
marcados sobre la mesa
el tuyo y el mío,
cambió el rumbo del viento.
Los años pasaron y no importa.
No quiero decir que no importa
quiero decir que tenemos
saldado el insomnio,
los hijos, los mapas y las rutas que no hicimos
para llegar al ser del otro.
Quiero decir que hoy tengo estrellas en el piso,
las suficientes como para atravesar los charcos
y no caer en ningún abismo,
tampoco vos, que estás acá
soñándome como aquel Viernes
3 AM
que acuarteló acordes en el vientre
y me alcanzaste una rosa.
Siempre me alcanzabas
una rosa.
viernes, 25 de noviembre de 2016
Frente a la luz
Yo jugué a las escondidas
con sombras oscuras.
Creí en el paraíso
afortunadamente perdido
que me ayudó a surgir
del pasado
y que hoy recorre,
atado al hilo de una
comenta,
el cielo de las cosas ofrendadas
y lloradas,
tan lloradas
como para lavar a la peor de las
bestias,
diluirla, secarla al sol de los
buenos milagros.
Ya no están tantas cosas que
hacían de mí
un dibujo de otros, un retrato
absurdo,
una visión lejana,
difusa en los cristales.
Hoy, si se trata de abrir ventanas,
no hay temor que se oponga
a que pueda estar parada
frente a la luz,
a elegir alguna ruta
de amores claros
para volver a mí
y a verme en los espejos
de una historia propia,
libre de paraísos perdibles,
limpia de sombras.
miércoles, 27 de abril de 2016
Sol solet
Un sol pequeñísimo
busca un hueco entre las nubes.
Vine'm a veure sol solet.
Nubes blancas, negras, de colores
por segundos, otra vez,
empuja, asoma, se escurre.
Si tens fred, posa't la capa i el barret,
me dice,
y lidera un leve brillo
mientras se mira en el reflejo del agua
para reconocerse nuevamente
como rey de las mañanas.
vine'm a veure,
sol solet
busca un hueco entre las nubes.
Vine'm a veure sol solet.
Nubes blancas, negras, de colores
por segundos, otra vez,
empuja, asoma, se escurre.
Si tens fred, posa't la capa i el barret,
me dice,
y lidera un leve brillo
mientras se mira en el reflejo del agua
para reconocerse nuevamente
como rey de las mañanas.
vine'm a veure,
sol solet
domingo, 29 de noviembre de 2015
Pequeño continente
Me gusta cuando la casa huele a torta
y se aclara la tarde como un delantal
de lino con puntillas.
Me dibujo señoras gordas
en los ojos,
cucharitas de té
y rubor en las
mejillas.
Saboreo un orden que no es mío,
que entró como pájaro errado
confundiendo la aurora por ventana,
que se hace el
enjaulado,
y simula chocar con los límites de las cosas.
Rincón, paraíso clandestino,
de todo aquel
que es dueño del azul indefinido;
quedar preso de unas manos,
de un pequeño continente
que te besa la memoria de útero y la frente.
A veces soy esa, que se queda
sin vuelos mortales por las sombras.viernes, 6 de noviembre de 2015
El mandato
Alguna de las mujeres de mi tribu
tenía que romper el mandato familiar.
Es ancestral la dependencia o el sometimiento
pero alguna tenía que revelarse y caminar sola.
No atrás del hombre indiferente,
ni de la mano de las humillaciones o el maltrato.
Podemos mirarnos juntas hacia adentro
y ninguna es más feliz que otra,
solo hay una que es libre
y libre no siempre es igual a ser feliz.
Todas, a veces, tenemos los ojos tristes
porque al final somos
como una especie organismo unicelular
en lo que respecta a la esencia de ser mujer.
Muchas seguirán naciendo en la familia,
quién sabe ya con qué rumbo
y algunas muriendo de la manera elegida
porque a pesar de los mandatos,
cada una, al fin y al cabo, elige y se arriesga
al amor, al desamor o la soledad;
así entre todas somos una:
la mujer de la tribu.
tenía que romper el mandato familiar.
Es ancestral la dependencia o el sometimiento
pero alguna tenía que revelarse y caminar sola.
No atrás del hombre indiferente,
ni de la mano de las humillaciones o el maltrato.
Podemos mirarnos juntas hacia adentro
y ninguna es más feliz que otra,
solo hay una que es libre
y libre no siempre es igual a ser feliz.
Todas, a veces, tenemos los ojos tristes
porque al final somos
como una especie organismo unicelular
en lo que respecta a la esencia de ser mujer.
Muchas seguirán naciendo en la familia,
quién sabe ya con qué rumbo
y algunas muriendo de la manera elegida
porque a pesar de los mandatos,
cada una, al fin y al cabo, elige y se arriesga
al amor, al desamor o la soledad;
así entre todas somos una:
la mujer de la tribu.
lunes, 3 de agosto de 2015
Barro entre dragones
A veces saco una pregunta y la planto
arriba de la mesa
como si fuera a germinar un poco de luz
en la historia de tu historia.
No entiendo nada.
Pienso en lo diferente que hubieran sido las cosas
y cuando digo diferentes
quiero decir algo común
como lo que le pasa al resto de la gente,
que tiene sueños sencillos,
salir a ver si llueve por ejemplo.
Tengo una planta chiquita,
la miro y me miro.
Yo era una planta chiquita frente a vos.
Me fui quebrando como barro entre dragones.
No sé si fueron las palabras, las miradas,
las ausencias o el cartón pintando.
No sé.
Solo imagino una vida cuidada,
entre todas las cosas
que pudieran habernos pasado,
pero sin este signo de pregunta estéril
que te dibuja la cara en el rincón más inesperado,
en la mesa preparada;
fijate que no digo “en la cama”
porque te llevo a lo terrenal
y mi pregunta es al hombre
Y no al momento en que,
para mí,
te transformabas en otra cosa.
Algunos signos de preguntas son como huecos
que habitan en muchos espacios del cuerpo
y en el alma,
quedan las balas.
arriba de la mesa
como si fuera a germinar un poco de luz
en la historia de tu historia.
No entiendo nada.
Pienso en lo diferente que hubieran sido las cosas
y cuando digo diferentes
quiero decir algo común
como lo que le pasa al resto de la gente,
que tiene sueños sencillos,
salir a ver si llueve por ejemplo.
Tengo una planta chiquita,
la miro y me miro.
Yo era una planta chiquita frente a vos.
Me fui quebrando como barro entre dragones.
No sé si fueron las palabras, las miradas,
las ausencias o el cartón pintando.
No sé.
Solo imagino una vida cuidada,
entre todas las cosas
que pudieran habernos pasado,
pero sin este signo de pregunta estéril
que te dibuja la cara en el rincón más inesperado,
en la mesa preparada;
fijate que no digo “en la cama”
porque te llevo a lo terrenal
y mi pregunta es al hombre
Y no al momento en que,
para mí,
te transformabas en otra cosa.
Algunos signos de preguntas son como huecos
que habitan en muchos espacios del cuerpo
y en el alma,
quedan las balas.
domingo, 7 de diciembre de 2014
Verde oscuro anochecido
Hoy la casa tiene un silencio
de verano de grillos,
de vino barato y sagrado de las noches,
de aire suave espeso
que choca contra el banco de piedra
del jardín.
Podría pensar que tiene un aire a vos
pero no sé quién sos vos.
Yo estaba ahí.
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