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lunes, 9 de enero de 2017

Dios en el placard

Pensé en las estrellas,
en el abrazo y en las maderas del perfume.
Puse la mesa con la sensación
de estar preparada;
que no es como el viaje imaginario
al desierto en el que amanecía
sentada en una piedra,
este amor es otra cosa .
Tampoco es la pared y la hiedra,
es el ovillo con el que juega el gato
sin una chispa de daño.
Lo aleja, lo aproxima, lo acompaña,
lo tiene.
Tenerse es un plan milagroso,
es Dios en el placard.
Han pasado los años y yo
aprendí la mejor versión
de un mediodía soleado de domingo,
el desayuno en la cama
y un pasado de niños por el comedor.
El pasto cortado, las flores,
volver del mercado
porque la casa, la mesa
las maderas de perfume y porque sí .
Hay estrellas pensadas
y de las otras.