lunes, 25 de septiembre de 2017

JUICIO POR SIRENA


Me entrego y me declaro
inocente de todos los barcos,
los síndromes, 
las playas de Ulises.
Nací extranjera,
vendí mi cuna en un mercadillo de pulgas
a un extranjero
la mañana en que sellé las hojas de un árbol,
la orilla ajena de todas las cosas.
Pasé los controles
y arranqué las páginas
como si fuera el cuaderno
de un escritor meticuloso,
me borré entera
todas las historias.
Forastera de una casa que,
por si acaso,
nunca fue,
ni será mía,
que se busca a sí misma en el mapa del agua,
como yo,
porque soy extranjera de todas las lenguas,
incluso de la materna.
Aun así, rompo las reglas del canto
y no me silencio,
yo no maté a Ulises.

Claudia Brancati
Fotografía: Vivian Maier

jueves, 21 de septiembre de 2017

Refugios

Son tiempos en los que el mundo parece quitarnos todos los refugios. Vivimos bajo amenaza: la naturaleza, las religiones, la política, la desigualdad. ¿Dónde estará la llave?. Por suerte la música parece estar siempre de pie y es un buen sitio para no perder la esperanza de que un día, el mundo, viva como canta.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La hora de llegar a casa

Minutos más, minutos menos
la hora de llegar es siempre la misma.
Entra el auto,
el sol metido entre las hojas de hiedra
pegadas a la pared del costado
le hace fruncir el ceño cuando por la casa,
 el profundo olor a café
desparrama abulias traicioneras .
Preparé la mesa,
hoy no tendí la cama
y me puse un collar porque
me gusta enredarlo entre los dedos,
mientras hablamos sobre el pasto crecido del fondo.
El amor son esos cuatro pasos antes de la puerta,
amurallados
por la firme idea de destino.
Hay días que lo extraño todo,
que me enjaulo sola,
me siento en una rama esperando que el sol ,
entre las hojas de hiedra,
juegue a esos milagros con la sombra,
que dibuje un ceño , un rostro, aún una coraza
y unos pasos que marquen la hora de llegar a tiempo,
del amor en casa,
de la puerta,
del ventanal,
del cuarto del fondo con las cosas que amé.
Y creo que puedo quedarme
parecida a la que era cuando el aroma del café

se escapaba junto al tiempo.

Claudia Brancati
Fotografía: Vivian Maier

martes, 19 de septiembre de 2017

Quien quiere oir

Oiga,
le comunico
que hay un lugar
lejos de los trapos
en el que usted y yo
podemos mirarnos
las manos.
En ellas
está el mapa
de todos los caminos
atajos,
parajes
que eligió el olvido.
No podemos confundirnos
a estas alturas.
Un mal avistamiento
es imperdonable.

Claudia Brancati
Foto: Vivian Maier


lunes, 18 de septiembre de 2017

Mujeres que escriben...

"Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca."
Rosario Castellanos

(Ciudad de México, 1925 - Tel Aviv, 1974) Narradora y poeta mexicana, considerada en este segundo género la más importante del siglo XX en su país. Durante su infancia vivió en Comitán (Chiapas), de donde procedía su familia.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Estrella en fondo azul

Mañana gris,
poblada de humo.
Comienza la leña a perfumar
el tiempo.
En breve le corresponde a las castañas
calentar las manos.
Pregunto por qué
las voces que se cruzan,
y todas las independencias
me responden con causas,
no con motivos.
Hay eslabones que susurran estrellas a oído.
Las calles angostas respiran como pueden
la duda.
Parece que todos duermen
mas no es así.
Es como el caso de las piedras
siempre atentas a las historia.
Es imposible negar los alumbramientos,
se toman su tiempo,
pero no les queda otra cosa
que ver la luz
sin ojos prestados.
No titilan, flamean un poco más bajo que el cielo
pero con el mismo deseo de libertad infinita.
Yo, de afuera, miro el humo,
como buscando que la mano de la historia
resuelva el acertijo.
Y me siento, como siempre,
en el segundo escalón de la Plaza de la libertad
donde el mar se ve azul
para todos,
hasta las estrellas.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Aura


Tengo una frontera,
unos besos mecánicos al principio.
Cuento con lo que me queda
después de la borrasca.
Tel vez tengas que recordar las propiedades
de una boca,
reanimarla.
O yo ser actriz, simular un síncope pasajero
y despertar en unos versos sin sentido,
en una excusa tonta.
Tal vez tengamos que disimular,
que distraer el aura.
Esa es la frontera que te digo.
La soledad me puso así,
como si hubiera remarcado
la burbuja
con un lápiz grueso
en esos momentos de espera
en los que te sientas
a hacer dibujos en las servilletas.
Parece una advertencia
de manual de uso,
pero te juro, no es más que un miedo,
un abuso de encierro.
Eso de estar siempre
detrás del muro de los besos
y del por si acaso.

Claudia Brancati
Fotografía de Eddie O’Bryan

viernes, 8 de septiembre de 2017

Teoría de las gotas

Tiembla
la tierra
y los paraguas dinamitan la tarde
allá arriba.
No hay florista de rambla
o de puerto que no entable
un incierto diálogo
con sí mismo .
Está también el que dibuja
a una ninfa sentada.
Ella se sube las medias, se acurruca,
él apura el paso,
camina a toda velocidad por el cabello
lacio ,
lo engrasa a grafito
como si el agua fuera a resbalar
sin dejar sombras.
Caen las estatuas, se desnudan,
y nadie paga por la verdad,
solo un niño con la mirada,
mientras se deja arrastrar
por la bien ganada histeria
maternal de un cielo a rayas
Sensación que trae el humo
de las baldosas
y unas moscas en el recuerdo.
Pero él ya sabe que solo
es un atentado de gotas
que ya se fue.
No corran,
por favor,
llueve,
pero pasa.

Claudia Brancati

Poesía bajo amenaza

Hablo bajo la inminencia
de un susurro que viene del costado.
Mi pueblo,
puede estar en cualquier parte.
No es un mapa, un estandarte
legado por la historia.
Tiene un ultimátum,
como ese beso alargado
que no termina de explotar,
indiferente,
aliado de un amor así nomás.
Aprobé la materia del miedo
ahora que más la necesito
cuando el odio se transforma
en un peatón,
en sobremesa de café,
cuando el indígena llora callado un rostro
 o vuela entre la etnias
una mariposa eterna.
No pienso renunciar a las calles,
ni a las palabras frente al puerto
cuando baja el sol,
más allá de las flores.
Caminaré hasta el puente
por el costado,
si es necesario,
como una prudencia para miedo tonto,
con el susurro en la espalda.
Y con la misma vueltita de alondra,
la que acostumbro siempre,
me  llevaré al pueblo,
a cualquier parte,
a mi  lugar seguro,
que es un banco frente al mar,
donde vi muchas gaviotas
entre los barcos.



Claudia Brancati
Fotografía de Roshanak - Kabul Afganistán 2002


IMAGINARIO DEL NIÑO PUEBLO

Viejo pescador y majorero, se sentó en la orilla, se pensó en silencio. En las manos de tus hijos  dejarás el pueblo que construyas, a ex...