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jueves, 21 de septiembre de 2017

Refugios

Son tiempos en los que el mundo parece quitarnos todos los refugios. Vivimos bajo amenaza: la naturaleza, las religiones, la política, la desigualdad. ¿Dónde estará la llave?. Por suerte la música parece estar siempre de pie y es un buen sitio para no perder la esperanza de que un día, el mundo, viva como canta.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La hora de llegar a casa

La hora de llegar,
minutos más, minutos menos 
siempre es la misma.
Entra el auto,
el sol entre las hojas de hiedra
pegadas a la pared del costado
le hace fruncir el ceño.
Un profundo olor a café
desparrama abulias traicioneras por la casa.
Preparé la mesa,
hoy no tendí la cama
y me puse un collar porque
me gusta enredarlo entre los dedos
mientras hablamos sobre el pasto crecido del fondo.
Amor son esos cuatro pasos antes de la puerta,
amurallados por la firme idea de destino.
Hay días que lo extraño todo,
que me enjaulo sola, me siento en una rama
esperando que el sol ,
entre las hojas de hiedra,
juegue a esos milagros con la sombra
que dibuje un ceño , un rostro, aún una coraza
y unos pasos
que marquen la hora de llegar a tiempo,
del amor en casa, la puerta, el ventanal,
el cuarto del fondo con las cosas que amé.
Y creo que puedo quedarme
parecida a la que era cuando el aroma del café
se escapaba junto al tiempo.

Claudia Brancati
Fotografía: Vivian Maier

martes, 19 de septiembre de 2017

Quien quiere oir

Oiga,
le comunico
que hay un lugar
lejos de los trapos
en el que usted y yo
podemos mirarnos
las manos.
En ellas
está el mapa
de todos los caminos
atajos,
parajes
que eligió el olvido.
No podemos confundirnos
a estas alturas.
Un mal avistamiento
es imperdonable.

Claudia Brancati
Foto: Vivian Maier


lunes, 18 de septiembre de 2017

Mujeres que escriben...

"Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca."
Rosario Castellanos

(Ciudad de México, 1925 - Tel Aviv, 1974) Narradora y poeta mexicana, considerada en este segundo género la más importante del siglo XX en su país. Durante su infancia vivió en Comitán (Chiapas), de donde procedía su familia.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Estrella en fondo azul

Mañana gris,
poblada de humo.
Comienza la leña a perfumar
el tiempo.
En breve le corresponde a las castañas
calentar las manos.
Pregunto por qué
las voces que se cruzan,
y todas las independencias
me responden con causas,
no con motivos.
Hay eslabones que susurran estrellas a oído.
Las calles angostas respiran como pueden
la duda.
Parece que todos duermen
mas no es así.
Es como el caso de las piedras
siempre atentas a las historia.
Es imposible negar los alumbramientos,
se toman su tiempo,
pero no les queda otra cosa
que ver la luz
sin ojos prestados.
No titilan, flamean un poco más bajo que el cielo
pero con el mismo deseo de libertad infinita.
Yo, de afuera, miro el humo,
como buscando que la mano de la historia
resuelva el acertijo.
Y me siento, como siempre,
en el segundo escalón de la Plaza de la libertad
donde el mar se ve azul
para todos,
hasta las estrellas.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Aura


Tengo una frontera,
unos besos mecánicos al principio.
Cuento con lo que me queda
después de la borrasca.
Tel vez tengas que recordar las propiedades
de una boca,
reanimarla.
O yo ser actriz, simular un síncope pasajero
y despertar en unos versos sin sentido,
en una excusa tonta.
Tal vez tengamos que disimular,
que distraer el aura.
Esa es la frontera que te digo.
La soledad me puso así,
como si hubiera remarcado
la burbuja
con un lápiz grueso
en esos momentos de espera
en los que te sientas
a hacer dibujos en las servilletas.
Parece una advertencia
de manual de uso,
pero te juro, no es más que un miedo,
un abuso de encierro.
Eso de estar siempre
detrás del muro de los besos
y del por si acaso.

Claudia Brancati
Fotografía de Eddie O’Bryan

viernes, 8 de septiembre de 2017

Teoría de las gotas

Tiembla
la tierra
y los paraguas dinamitan la tarde
allá arriba.
No hay florista de rambla
o de puerto que no entable
un incierto diálogo
con sí mismo .
Está también el que dibuja
a una ninfa sentada.
Ella se sube las medias, se acurruca,
él apura el paso,
camina a toda velocidad por el cabello
lacio ,
lo engrasa a grafito
como si el agua fuera a resbalar
sin dejar sombras.
Caen las estatuas, se desnudan,
y nadie paga por la verdad,
solo un niño con la mirada,
mientras se deja arrastrar
por la bien ganada histeria
maternal de un cielo a rayas
Sensación que trae el humo
de las baldosas
y unas moscas en el recuerdo.
Pero él ya sabe que solo
es un atentado de gotas
que ya se fue.
No corran,
por favor,
llueve,
pero pasa.

Claudia Brancati

Poesía bajo amenaza

Hablo bajo la inminencia
de un susurro que viene del costado.
Mi pueblo,
puede estar en cualquier parte.
No es un mapa, un estandarte
legado por la historia.
Tiene un ultimátum,
como ese beso alargado
que no termina de explotar,
indiferente,
aliado de un amor así nomás.
Aprobé la materia del miedo
ahora que más la necesito
cuando el odio se transforma
en un peatón,
en sobremesa de café,
cuando entre moros y cristianos,
vuela una mariposa eterna
o el indígena llora callado un rostro.
No pienso renunciar a las calles,
ni a las palabras frente al puerto
cuando baja el sol,
más allá de las flores.
Caminaré hasta el puente
por el costado,
si es necesario
como una prudencia para miedo tonto,
con el susurro en la espalda.
Y con la misma vueltita de alondra,
la que acostumbro siempre,
me llevo al pueblo,
a cualquier parte,
a mi lugar seguro,
que es un banco frente al mar,
donde vi muchas gaviotas
entre los barcos.

Claudia Brancati
Fotografía de Roshanak - Kabul Afganistán 2002


jueves, 31 de agosto de 2017

EL DESAPARECIDO


No me duelen las ideas
los discursos, las posturas
No me importan las banderas
de los territorios devorados,
(de la conciencia hablo).
Me punzan las maneras
en que la locura se adhiere al disimulo,
cuando la ausencia comienza a remontar fantasmas.
Me duele lo sutil del desamparo.
Entonces ocurre que miro al cielo
 y las cometas son eso.
Mejor miro para abajo,
(pienso),
por los rincones, doy vueltas por el parque,
y no lo encuentro.
Los ojos se transforman un tren que no se detiene,
sin descanso ni estación.
Ya no viajan, solo buscan,
como si la solución fuera estar atento
hasta el infinito.

Claudia Brancati







miércoles, 30 de agosto de 2017

HECHO POÉTICO



La poesía es una forma de plantarse en la vida. Más o menos como un árbol, que da hojas ante el sol o su necesidad interna de crecer. Es una manera de responderle a los sucesos cotidianos. Cualquier acto puede ser un suceso poético, una conversación en la esquina, un teléfono, una ventana. No hacen falta tragedias, ni que la felicidad nos dibuje la sombra. Con vivir alcanza. Los árboles también hacen silencio y eso es parte del poema. La ausencia del verso es poesía. Cualquier paisaje es propicio porque nada está despojado de ritmo, de musicalidad y de cadencia. Puedo ver el poema desde un globo aerostático o en el globo de un chicle, sentada en la plaza mirando para allá.
Claudia Brancati

 La miseria de la rosas



miércoles, 26 de abril de 2017

SECRETOS DE UN TIEMPO


Nada  como este presente de ayer
multiplicado en tus ojos,
sereno, la mente despierta.
La rama de un árbol nos toca la frente,
bautiza el otoño de puerta entreabierta.
Yo tengo un collar y enhebro las perlas
con  luz  de un ángel alado,
con cierto bagaje de culpas y sol  anhelado,
le pido permiso al cerrar el día.
Algún disco que gira en tu lugar soñado,
que vino  a salvarnos la vida, de a poco.
Tras el derrumbe, la magia, lo es todo.
Verte después del recuerdo
en acordes pendientes de un  plan,
que nos traza el camino.
El parque se aísla y nos presta el abrigo.
No te había soñado caminar conmigo,
es raro el momento, vueltera la vida,
la noche  imaginada, pura compañía,
más que otra manía de andar por las nubes.
Si siempre te tuve en visón borrosa
la vida nos puso de este lado,
al bies de las cosas
y somos un algo que empieza a tenderse la mano
a juntar las hojas de el árbol lejano.
Me sorprende los años que el tiempo
puede guardar los secretos.
Ya no es necesario decirte que sí,
es más que concreto el insomnio
pensando que, al fin,
 te encuentro y somos así,
lo mejor de este otoño.

Claudia Brancati


lunes, 23 de enero de 2017

Fluir

Un horizonte, un par de calles 
No sé si es tu mirada, la mía
o varias lunas parecidas entre sí.
En secreto, te digo,
para que quede entre nosotros,
que fluir no es cosa fuera del milagro,
de un lunes otra vez,
y conocerte
es de esas tardes en las que no ves la noche,
cuando la sorpresa pasa a ser cercana
y corre como el agua de un arroyo
sin conflicto con las piedras,
sin la tensión de la hoja que cayó del árbol
y no sabe adónde el viento,
mejor dicho, no piensa en él,
ya no hay adónde,
más que el fluir.
Enhebra un hilo, otro y otro,
se hace barco.
Y así puedo nadar en vos.
Ni aún un gato enrarecido
que salta por los muros,
ya no importa
si es palmera, higuera o eucalipto,
nada cambia esta magia, este al bies
de las razones
mientras fluyen las palabras
y no huyo.



lunes, 9 de enero de 2017

Silencio

Silencio,
he barrido la casa.
Un entrevero de hojas y flores en el jardín
mantiene el desorden vital.
Solo el corazón,
desatado de un pasado lluvioso,
anda prolijo por los rincones.
Me siento, me inclino, me encorvo
como si quisiera mirármelo;
o no, mejor como si quisiera
atraparme en ese hueco
donde estoy yo.
Las cosas han cambiado de ritmo,
ese golpeteo lento en el que son posibles
las miradas
y uno puede retener los ojos del otro
después de un rato.
Grandes, brillosos preguntando
por el hilo de tristeza
que me une a un no sé qué a lo lejos,
donde suelen alojarse las miradas,
me dice,
y yo le digo: no es tristeza, es paz.
Esa paz del golpe bajo
que te deja pensando en amarillo.
No soy de esos ángeles con alitas
soy este silencio corto
solo cuando la tarde se hunde
en el rayo que llega a la ventana,
entonces la abro
me miro en los cristales
barriendo el otoño
y entiendo que toda manifestación voraz
por apartarme de mi
no es más que un llegar a casa
de la manera que sea
y aún a la fuerza,
me siento, me inclino, me encorvo
y vuelvo a atraparme
en el hueco mío,
allá por los rincones.

Dios en el placard

Pensé en las estrellas,
en el abrazo y en las maderas del perfume.
Puse la mesa con la sensación
de estar preparada;
que no es como el viaje imaginario
al desierto en el que amanecía
sentada en una piedra,
este amor es otra cosa .
Tampoco es la pared y la hiedra,
es el ovillo con el que juega el gato
sin una chispa de daño.
Lo aleja, lo aproxima, lo acompaña,
lo tiene.
Tenerse es un plan milagroso,
es Dios en el placard.
Han pasado los años y yo
aprendí la mejor versión
de un mediodía soleado de domingo,
el desayuno en la cama
y un pasado de niños por el comedor.
El pasto cortado, las flores,
volver del mercado
porque la casa, la mesa
las maderas de perfume y porque sí .
Hay estrellas pensadas
y de las otras.

viernes, 16 de diciembre de 2016

De acuerdo al milagro

Noche de grillos, de siesta de luna.
La casa está blanca.
Voy recorriendo  paredes puras
contando,de a una, las estrellas del piso.
Tal vez no sepas,
 pero vuela un incierto verano,
una fe clandestina
que me hace sentir esa  que fui 
antes de confundir el mar con tus ojos
azules verdosos
Y no todo era tan claro
y transparente como vos.
Te veo dormir
pero si pudiera contarte una historia
te diría que no fueron piadosos conmigo
los días  ni los lazos,
que sobreviví  de  acuerdo al milagro,
que  recuerdo aquella casa grande,
 yo sentada, de madrugada,
bajo la parra
inventando soledades,
rompiendo en pedazos
lo único soleado que podía
salvarnos la memoria.
El haberme perdonado yo misma los pasos
en  los rostros marcados sobre la mesa
el tuyo y el mío,
cambió el rumbo del viento.
Los años pasaron y no importa.
No quiero decir que no importa
quiero decir que  tenemos saldado el insomnio,
los hijos, los mapas y las rutas que no hicimos
para llegar al ser del otro.
Quiero decir que hoy tengo estrellas en el piso,
las suficientes como para atravesar los charcos
y no caer en ningún abismo,
tampoco vos, que estás acá
soñándome como aquel  Viernes 3 AM
que acuarteló acordes en el vientre
y me alcanzaste una rosa.
Siempre me alcanzabas
una rosa.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Frente a la luz

Yo jugué a las escondidas
con  sombras  oscuras.
Creí  en el paraíso
 afortunadamente perdido
 que me ayudó a surgir del pasado
 y que hoy recorre,
atado al hilo de una  comenta,
el cielo de las cosas ofrendadas y  lloradas,
tan  lloradas
como para lavar a la peor de las bestias,
diluirla, secarla al sol de los buenos milagros.
Ya no están tantas cosas que hacían de mí
un dibujo de otros, un retrato absurdo,
una visión lejana,
difusa en los cristales.
Hoy, si se trata de abrir  ventanas,
no hay temor que se oponga
a que pueda estar parada
frente a la luz,
 a elegir alguna ruta
de amores claros
para volver a mí
y a verme en  los espejos
de una historia propia,
libre de paraísos perdibles,
limpia de sombras.

miércoles, 27 de abril de 2016

Sol solet

Un sol pequeñísimo
busca un hueco entre las nubes.
Vine'm a veure sol solet.
Nubes blancas, negras, de colores
por segundos, otra vez,
empuja, asoma, se escurre.
Si tens fred, posa't la capa i el barret, 
me dice,
y lidera un leve brillo 
 mientras se mira en el reflejo del agua
para reconocerse nuevamente
como rey de las mañanas.
vine'm a veure,
sol solet 

domingo, 29 de noviembre de 2015

Pequeño continente


Me gusta cuando la casa huele a torta
y se aclara la tarde como un delantal
de lino con puntillas.
Me dibujo señoras gordas
en los ojos,
cucharitas de té
 y rubor en las mejillas.
Saboreo un orden que no es mío,
que entró como pájaro errado
confundiendo la aurora por ventana,
que  se hace el enjaulado,  
y simula chocar con los límites  de las cosas.
Rincón, paraíso clandestino, 
de todo aquel
que es dueño del azul indefinido;
quedar preso de unas manos,
de un pequeño continente
que te besa la memoria de útero y la frente.
A veces soy esa, que se queda
sin vuelos mortales por las sombras.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El mandato

Alguna de las mujeres de mi tribu 
tenía que romper el mandato familiar. 
Es ancestral la dependencia o el sometimiento 
pero alguna tenía que revelarse y caminar sola. 
No atrás del hombre indiferente, 
ni de la mano de las humillaciones o el maltrato. 
Podemos mirarnos juntas hacia adentro 
y ninguna es más feliz que otra, 
solo hay una que es libre 
y libre no siempre es igual a ser feliz. 
Todas, a veces, tenemos los ojos tristes
porque al final somos 
como una especie organismo unicelular 
en lo que respecta a la esencia de ser mujer. 
Muchas seguirán naciendo en la familia, 
quién sabe ya con qué rumbo 
y algunas muriendo de la manera elegida 
porque a pesar de los mandatos, 
cada una, al fin y al cabo, elige y se arriesga 
al amor, al desamor o la soledad; 
así entre todas somos una: 
la mujer de la tribu.

lunes, 3 de agosto de 2015

Barro entre dragones

A veces saco una pregunta y la planto
arriba de la mesa o donde sea
como si fuera a germinar un poco de luz
a la historia de tu historia.
No entiendo nada.
Pienso en lo diferente que hubieran  sido las cosas 
si hubieran sido diferentes
y cuando digo diferentes
quiero decir como lo que le pasa al resto de la gente 
que tiene sueños sencillos como salir a ver si llueve.
Tengo una planta chiquita y la miro y me miro.
Yo era una planta chiquita frente a vos.
Me fui quebrando como barro entre dragones.
No sé si fueron las palabras, las miradas,
las ausencias o el cartón pintando. No sé.
Solo imagino una vida cuidada
entre todas las otras cosas
que pudieran habernos pasado
como a todo el mundo
pero sin el agregado de este signo de pregunta estéril
que te dibuja la cara
en el más inesperado  rincón de la mesa preparada
fijate que no digo de la cama
porque te llevo a lo terrenal
y mi pregunta es al hombre
Y no al momento en que, para mí,
te transformabas en luz,
pura luz artificial.
Los signos de preguntas son como huecos,
me habitan en muchos espacios del cuerpo
y en el alma las balas.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Verde oscuro anochecido

Hoy la casa tiene un silencio
de verano de grillos,
de vino barato y sagrado de las noches,
de aire suave espeso
que choca contra el banco de piedra
del jardín.
Podría pensar que tiene un aire a vos
pero no sé quién sos vos.
Yo estaba ahí.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Amarillo brillante, con trazas de naranja invisibles.


Quiero tener vida
para hacerme una vida
como esta.
A veces me pongo unas medias raras
camino sin zapatos en casa
mastico flores de menta
en vez de hojas de coca o viceversa,
dependiendo de la altura de las cosas.
Aprendí  aca y allá a perdonar ,
a perderme en mis ojos.
Voy entrando en el mundo,
 está lleno de gente,
de lanzadores de hilos,
almas que por lo general ríen
 como bichos en un foco de luz.
Las caricias son otras,
A lo mejor de un pájaro,
de un pasto,
de un metro cuadrado de arena,
depende de la altura de las cosas.
A lo sumo un recuerdo de goma espuma
me choca al costado de la cien, lado izquierdo,
 lo mido y pienso en el puto aliento que lo sopló,
  al costado del camino, del mío
y enseguida recupero el motivo:
este baile suelto,
tan suelto que quiero tener vida
para mi soledad absoluta
para este aire, esta fiesta de ojos
esta compañía de todos y de nadie.


jueves, 17 de julio de 2014

Hogares

A veces me recuerdo.
De niña siempre jugaba a hacer casas
con palitos
que juntaba entre el pasto largo.
Intentaba ver lo invisible,
como el momento preciso
en que se asoma un brote.
No tenía espejos de agua,
ni imaginaba lagos para mirarme.
Sabía de la muerte
solo después de una tormenta
y corría a enterrar
los pájaros caídos.
Nunca estuve acompañada,
pero un universo de cosas
me necesitaba
y vagaba sin miedos,
sin caricias, sin atajos,
y  siempre llegaba a mí,
de todos modos,
o a mis casas chiquitas
de palo.

domingo, 29 de junio de 2014

Paisajes

Aprendí a resucitar
con el paisaje.
Las palabras ya no son geografía.
Llevan o traen,  los barcos,
algún canto de ballenas
alguna guarida, algún amor.
Y puedo cruzar el istmo
que  me une a  los pájaros
para perderme en la esquina
o en los siete colores de los cerros.
No me esperan más espinas
que las del cardón a lo lejos,
no me seca el viento de los sikus,
ni la altura del silencio.
Si me pierdo entre tramas,
cacharros de barro
o lunas llenas,
voy conmigo.



jueves, 29 de mayo de 2014

Hix


Que a nadie se le ocurra purificarme.
La vida bella tal vez me aburre.
No me muestren los pájaros que soy fóbica,
ni la luna porque está muy lejos.
La nieve tapó todo sin preguntarle a nadie
mientras dormíamos,
vi al espacio rendido, aplastado
y me encantó,
sobretodo aquel pájaro estúpido
que intentaba cubrirse bajo una hoja,
tan solo una hoja.
Los árboles que lloraban por hojas verdes
las tuvieron blancas, pesadas,
y los que no lloraban también.
Pisé las pocas tumbas de Hix,
se me cayeron los hombros
y no pensé por un segundo,
con eso ya me basta .
Dibujé el camino de Santiago
en la pared para que otro lo haga.
No me purifiquen a mí
si el cielo enterró viva a la tierra

y yo aquí.
 

domingo, 11 de mayo de 2014

Respiraciones

Él volvió al mismo aire
en el que un día
la encontró a ella.
Él siempre a su aire,
creyendo que ella flota
en las partículas,
abre la ventana,
la inhala, la exhala,
la exilia.
Ella volvió a caminar desnuda
por la casa,
posa en los rincones
se recuerda nube
que siempre mira hacia
la ventana.
Conoce el proceso
del cristal frío y la nube,
ella a veces llueve.
Entonces se mira en el espejo,
se toca como el aire
revuelve maquillaje,
tacos, minifaldas
y solea en algún bar.
Ella lo prefiere tierra
y que le regale el ruido
de sus zapatos.
Le gusta volver a casa,
sacarse toda la ropa,
entrar a la cocina,
que el viento  le dibuje
con las puntas de su propio pelo
algún detalle en la cintura,
y ahí la quiebra hasta el infinito.
Él la veía en la levedad
de las fosas nasales,
ella en los huracanes
lo respiraba igual
hasta el azul casi morado.




jueves, 8 de mayo de 2014

Juegan a la palabra

Los une cosas tales
como dos muslos
un brazo
una pierna
un seno chiquito
el bigote
la vagina
la punta de la lengua
la rodilla, las nalgas,
los huecos,
lo negro de los huecos
y la humedad
más  todo lo que falta,
menos los pies
que se critican mutuamente.
No hay otro talismán
que los ayude a
a  entrar en el otro
a mirarse a los ojos.
Siempre lo buscaron
pero se quedaron con
esa charla de la mañana,
de uno arriba o abajo,
al costado, adelante, atrás
en el borde o en el suelo,
porque  no hay para ellos
cosa más linda que tocarse,
que encontrarse inconscientes,
que no verse demasiado
o muy al fondo.
Solo se miran,
se construyen.
Se levantan,
sacuden las sábanas
y se pierden con sus propias
células  muertas en el aire.
Viajan  sin rumbo,
chocan en la habitación,
o bien desaparecen hasta las cenizas
en el sol de algún café
y así juegan  a la palabra.



miércoles, 7 de mayo de 2014

Modos

Soy la chica del banquito alto,
la que se sienta desnuda
en la cocina prestada,
la que deambula  entre balas
por todas tus casas.
A veces me tiño de rojo,
de rubio o castaño,
 te miro sobre el hombro
a través del espejo,
 resisto a los años
y a vos.
Me contesto  siempre
la misma pregunta
en el espejo del baño
de un bar cualquiera.
Merezco una vereda,
te digo,
y te reís por nada,
entonces  te llevo
en la curva de mi  espalda
a donde nunca nadie
e imagino algún modo
que cuadren perfectas,
un día, las almas.

Objetos

 Faldas que son solo para él,
 zapatos que son solo para él,
collares, pendientes
 cosas comunes, corrientes,
 que no han salido a tierra,
 tocado el aire,
restos de manos, de telas
 en los cajones.
Me gusta llegar a casa,
revolver
pensar en  la foto
que va a tomar su pupila,
lo imagino un rato antes,
sé que voy a empujarlo
con un beso en  la cocina
y todo va a morir
como hace tiempo
mordido, despedazado
ahogado,
todo lo que no nos desnude
 va a acabar en nuestras manos,
porque es nuestra forma
de escondernos
y es mi forma de encontrarlo.





jueves, 1 de mayo de 2014

Raíces

Seres entre la vida y muerte
que merodean la memoria. 
Fantasmas, dije
y desperté con tierra en las manos.
Voy a enterrar a mis muertos
y sus cosas
 Empecé a querer tocar
para no equivocarme,
recorrí  la historia.
Este pozo no es para mi,
sonreí,
me vi en el parque
eligiendo una raíz para
cada una de mis cosas muertas.