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miércoles, 26 de abril de 2017

SECRETOS DE UN TIEMPO


Nada  como este presente de ayer
multiplicado en tus ojos,
sereno, la mente despierta.
La rama de un árbol nos toca la frente,
bautiza el otoño de puerta entreabierta.
Yo tengo un collar y enhebro las perlas
con  luz  de un ángel alado,
con cierto bagaje de culpas y sol  anhelado,
le pido permiso al cerrar el día.
Algún disco que gira en tu lugar soñado,
que vino  a salvarnos la vida, de a poco.
Tras el derrumbe, la magia, lo es todo.
Verte después del recuerdo
en acordes pendientes de un  plan,
que nos traza el camino.
El parque se aísla y nos presta el abrigo.
No te había soñado caminar conmigo,
es raro el momento, vueltera la vida,
la noche  imaginada, pura compañía,
más que otra manía de andar por las nubes.
Si siempre te tuve en visón borrosa
la vida nos puso de este lado,
al bies de las cosas
y somos un algo que empieza a tenderse la mano
a juntar las hojas de el árbol lejano.
Me sorprende los años que el tiempo
puede guardar los secretos.
Ya no es necesario decirte que sí,
es más que concreto el insomnio
pensando que, al fin,
 te encuentro y somos así,
lo mejor de este otoño.

Claudia Brancati


lunes, 23 de enero de 2017

Fluir

Un horizonte, un par de calles 
No sé si es tu mirada, la mía
o varias lunas parecidas entre sí.
En secreto, te digo,
para que quede entre nosotros,
que fluir no es cosa fuera del milagro,
de un lunes otra vez,
y conocerte
es de esas tardes en las que no ves la noche,
cuando la sorpresa pasa a ser cercana
y corre como el agua de un arroyo
sin conflicto con las piedras,
sin la tensión de la hoja que cayó del árbol
y no sabe adónde el viento,
mejor dicho, no piensa en él,
ya no hay adónde,
más que el fluir.
Enhebra un hilo, otro y otro,
se hace barco.
Y así puedo nadar en vos.
Ni aún un gato enrarecido
que salta por los muros,
ya no importa
si es palmera, higuera o eucalipto,
nada cambia esta magia, este al bies
de las razones
mientras fluyen las palabras
y no huyo.



lunes, 9 de enero de 2017

Silencio

Silencio,
he barrido la casa.
Un entrevero de hojas y flores en el jardín
mantiene el desorden vital.
Solo el corazón,
desatado de un pasado lluvioso,
anda prolijo por los rincones.
Me siento, me inclino, me encorvo
como si quisiera mirármelo;
o no, mejor como si quisiera
atraparme en ese hueco
donde estoy yo.
Las cosas han cambiado de ritmo,
ese golpeteo lento en el que son posibles
las miradas
y uno puede retener los ojos del otro
después de un rato.
Grandes, brillosos preguntando
por el hilo de tristeza
que me une a un no sé qué a lo lejos,
donde suelen alojarse las miradas,
me dice,
y yo le digo: no es tristeza, es paz.
Esa paz del golpe bajo
que te deja pensando en amarillo.
No soy de esos ángeles con alitas
soy este silencio corto
solo cuando la tarde se hunde
en el rayo que llega a la ventana,
entonces la abro
me miro en los cristales
barriendo el otoño
y entiendo que toda manifestación voraz
por apartarme de mi
no es más que un llegar a casa
de la manera que sea
y aún a la fuerza,
me siento, me inclino, me encorvo
y vuelvo a atraparme
en el hueco mío,
allá por los rincones.

Dios en el placard

Pensé en las estrellas,
en el abrazo y en las maderas del perfume.
Puse la mesa con la sensación
de estar preparada;
que no es como el viaje imaginario
al desierto en el que amanecía
sentada en una piedra,
este amor es otra cosa .
Tampoco es la pared y la hiedra,
es el ovillo con el que juega el gato
sin una chispa de daño.
Lo aleja, lo aproxima, lo acompaña,
lo tiene.
Tenerse es un plan milagroso,
es Dios en el placard.
Han pasado los años y yo
aprendí la mejor versión
de un mediodía soleado de domingo,
el desayuno en la cama
y un pasado de niños por el comedor.
El pasto cortado, las flores,
volver del mercado
porque la casa, la mesa
las maderas de perfume y porque sí .
Hay estrellas pensadas
y de las otras.

viernes, 16 de diciembre de 2016

De acuerdo al milagro

Noche de grillos, de siesta de luna.
La casa está blanca.
Voy recorriendo  paredes puras
contando,de a una, las estrellas del piso.
Tal vez no sepas,
 pero vuela un incierto verano,
una fe clandestina
que me hace sentir esa  que fui 
antes de confundir el mar con tus ojos
azules verdosos
Y no todo era tan claro
y transparente como vos.
Te veo dormir
pero si pudiera contarte una historia
te diría que no fueron piadosos conmigo
los días  ni los lazos,
que sobreviví  de  acuerdo al milagro,
que  recuerdo aquella casa grande,
 yo sentada, de madrugada,
bajo la parra
inventando soledades,
rompiendo en pedazos
lo único soleado que podía
salvarnos la memoria.
El haberme perdonado yo misma los pasos
en  los rostros marcados sobre la mesa
el tuyo y el mío,
cambió el rumbo del viento.
Los años pasaron y no importa.
No quiero decir que no importa
quiero decir que  tenemos saldado el insomnio,
los hijos, los mapas y las rutas que no hicimos
para llegar al ser del otro.
Quiero decir que hoy tengo estrellas en el piso,
las suficientes como para atravesar los charcos
y no caer en ningún abismo,
tampoco vos, que estás acá
soñándome como aquel  Viernes 3 AM
que acuarteló acordes en el vientre
y me alcanzaste una rosa.
Siempre me alcanzabas
una rosa.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Frente a la luz

Yo jugué a las escondidas
con  sombras  oscuras.
Creí  en el paraíso
 afortunadamente perdido
 que me ayudó a surgir del pasado
 y que hoy recorre,
atado al hilo de una  comenta,
el cielo de las cosas ofrendadas y  lloradas,
tan  lloradas
como para lavar a la peor de las bestias,
diluirla, secarla al sol de los buenos milagros.
Ya no están tantas cosas que hacían de mí
un dibujo de otros, un retrato absurdo,
una visión lejana,
difusa en los cristales.
Hoy, si se trata de abrir  ventanas,
no hay temor que se oponga
a que pueda estar parada
frente a la luz,
 a elegir alguna ruta
de amores claros
para volver a mí
y a verme en  los espejos
de una historia propia,
libre de paraísos perdibles,
limpia de sombras.

miércoles, 27 de abril de 2016

Sol solet

Un sol pequeñísimo
busca un hueco entre las nubes.
Vine'm a veure sol solet.
Nubes blancas, negras, de colores
por segundos, otra vez,
empuja, asoma, se escurre.
Si tens fred, posa't la capa i el barret, 
me dice,
y lidera un leve brillo 
 mientras se mira en el reflejo del agua
para reconocerse nuevamente
como rey de las mañanas.
vine'm a veure,
sol solet 

domingo, 29 de noviembre de 2015

Pequeño continente


Me gusta cuando la casa huele a torta
y se aclara la tarde como un delantal
de lino con puntillas.
Me dibujo señoras gordas
en los ojos,
cucharitas de té
 y rubor en las mejillas.
Saboreo un orden que no es mío,
que entró como pájaro errado
confundiendo la aurora por ventana,
que  se hace el enjaulado,  
y simula chocar con los límites  de las cosas.
Rincón, paraíso clandestino, 
de todo aquel
que es dueño del azul indefinido;
quedar preso de unas manos,
de un pequeño continente
que te besa la memoria de útero y la frente.
A veces soy esa, que se queda
sin vuelos mortales por las sombras.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El mandato

Alguna de las mujeres de mi tribu 
tenía que romper el mandato familiar. 
Es ancestral la dependencia o el sometimiento 
pero alguna tenía que revelarse y caminar sola. 
No atrás del hombre indiferente, 
ni de la mano de las humillaciones o el maltrato. 
Podemos mirarnos juntas hacia adentro 
y ninguna es más feliz que otra, 
solo hay una que es libre 
y libre no siempre es igual a ser feliz. 
Todas, a veces, tenemos los ojos tristes
porque al final somos 
como una especie organismo unicelular 
en lo que respecta a la esencia de ser mujer. 
Muchas seguirán naciendo en la familia, 
quién sabe ya con qué rumbo 
y algunas muriendo de la manera elegida 
porque a pesar de los mandatos, 
cada una, al fin y al cabo, elige y se arriesga 
al amor, al desamor o la soledad; 
así entre todas somos una: 
la mujer de la tribu.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Murmullo francés (Cuentos sin historias)

Me roza apenas la tarde, como si le temiera  al misterio de todas las estaciones pasadas que habitan en mis ojos. Sentada en el banco, a un paso de cualquier  frontera, no sé bien si espero el tren para volver u otro arco iris igual al que me regaló la mañana en La Tour de Carol. Es un pueblo que eternamente está vacío y eso me sienta bien. Aunque siempre hay algún  perro suelto por las calles, que me  hace cambiar el rumbo junto a mis  miedos tontos, volver incluso al punto de partida y mirar para qué otro lado puedo  llevar el espanto.
Casi como una alegoría de mi vida, quiero, me enfrento, no puedo y me escapo. No sé si después  me convenzo con excusas alegando razones sin sentido, la cuestión es que retrocedo.
Miro el reloj de la estación. Está detenido. Son pueblos en los que pasa eso con el tiempo. Pero estoy aquí, otra vez,  porque quise oír nuevamente el silencio que ya no me pertenece. Entiendo que no se puede andar con la soledad de la mano, queriéndose robar cada pueblo, cada ciudad que uno deja; un día hay que quedarse en la suela de los zapatos.
Extraño todos los rincones que no son míos, hasta los que no conozco y esas son las cosas que fueron lastimándome los días, flameándome  como una banderita a la que todos agitan, mientras yo creo que es el viento que me besa.
Tengo un hueco en el pecho que no se ve, se pierde entre las montañas y el murmullo francés, ahí guardo todas las confusiones que ya no me caben en la garganta.
Reviso los viajes de estos últimos años y quiero tildar uno sereno pero no lo encuentro. He viajado habitada y escapando. Si tengo que retroceder en el tiempo y recordar la cercanía que me ahogaba, los cortos trayectos que consideraba sin motor y marcarlos como reparadores, no puedo, porque estoy detenida como el reloj del pueblo, suspendida sin saber nada de mi vida ni de lo que fui dejando.
Empieza a hacer frío y no me importa. Yo creí en las puntas de los icebergs, pero nada había debajo de lo que reluce. Nada profundo en lo que parecía ser profundo. Parece que la irrealidad puede durar mucho, hasta que se desmorona, como una torre de naipes y deja ver la línea del horizonte, tan turquesa, tan mediterránea.
La Tour de Carol sigue eternamente vacía, se puede caminar entre castañas caídas o manzanas, murmurar los miedos, descifrar algún arco iris por las mañanas, detenerse como el reloj de la estación, mirarse sin fantasmas, deshabitarse entre sus piedras, quedarse para no tener que volver a buscar un silencio que a uno no le pertenece.

Me miro en la estación, mientras el tren que llega, intuye que me  pierde.

lunes, 3 de agosto de 2015

Barro entre dragones

A veces saco una pregunta y la planto
arriba de la mesa o donde sea
como si fuera a germinar un poco de luz
a la historia de tu historia.
No entiendo nada.
Pienso en lo diferente que hubieran  sido las cosas 
si hubieran sido diferentes
y cuando digo diferentes
quiero decir como lo que le pasa al resto de la gente 
que tiene sueños sencillos como salir a ver si llueve.
Tengo una planta chiquita y la miro y me miro.
Yo era una planta chiquita frente a vos.
Me fui quebrando como barro entre dragones.
No sé si fueron las palabras, las miradas,
las ausencias o el cartón pintando. No sé.
Solo imagino una vida cuidada
entre todas las otras cosas
que pudieran habernos pasado
como a todo el mundo
pero sin el agregado de este signo de pregunta estéril
que te dibuja la cara
en el más inesperado  rincón de la mesa preparada
fijate que no digo de la cama
porque te llevo a lo terrenal
y mi pregunta es al hombre
Y no al momento en que, para mí,
te transformabas en luz,
pura luz artificial.
Los signos de preguntas son como huecos,
me habitan en muchos espacios del cuerpo
y en el alma las balas.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Verde oscuro anochecido

Hoy la casa tiene un silencio
de verano de grillos,
de vino barato y sagrado de las noches,
de aire suave espeso
que choca contra el banco de piedra
del jardín.
Podría pensar que tiene un aire a vos
pero no sé quién sos vos.
Yo estaba ahí.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Amarillo brillante, con trazas de naranja invisibles.


Quiero tener vida
para hacerme una vida
como esta.
A veces me pongo unas medias raras
camino sin zapatos en casa
mastico flores de menta
en vez de hojas de coca o viceversa,
dependiendo de la altura de las cosas.
Aprendí  aca y allá a perdonar ,
a perderme en mis ojos.
Voy entrando en el mundo,
 está lleno de gente,
de lanzadores de hilos,
almas que por lo general ríen
 como bichos en un foco de luz.
Las caricias son otras,
A lo mejor de un pájaro,
de un pasto,
de un metro cuadrado de arena,
depende de la altura de las cosas.
A lo sumo un recuerdo de goma espuma
me choca al costado de la cien, lado izquierdo,
 lo mido y pienso en el puto aliento que lo sopló,
  al costado del camino, del mío
y enseguida recupero el motivo:
este baile suelto,
tan suelto que quiero tener vida
para mi soledad absoluta
para este aire, esta fiesta de ojos
esta compañía de todos y de nadie.


jueves, 17 de julio de 2014

Hogares

A veces me recuerdo.
De niña siempre jugaba a hacer casas
con palitos
que juntaba entre el pasto largo.
Intentaba ver lo invisible,
como el momento preciso
en que se asoma un brote.
No tenía espejos de agua,
ni imaginaba lagos para mirarme.
Sabía de la muerte
solo después de una tormenta
y corría a enterrar
los pájaros caídos.
Nunca estuve acompañada,
pero un universo de cosas
me necesitaba
y vagaba sin miedos,
sin caricias, sin atajos,
y  siempre llegaba a mí,
de todos modos,
o a mis casas chiquitas
de palo.

domingo, 29 de junio de 2014

Paisajes

Aprendí a resucitar
con el paisaje.
Las palabras ya no son geografía.
Llevan o traen,  los barcos,
algún canto de ballenas
alguna guarida, algún amor.
Y puedo cruzar el istmo
que  me une a  los pájaros
para perderme en la esquina
o en los siete colores de los cerros.
No me esperan más espinas
que las del cardón a lo lejos,
no me seca el viento de los sikus,
ni la altura del silencio.
Si me pierdo entre tramas,
cacharros de barro
o lunas llenas,
voy conmigo.



jueves, 29 de mayo de 2014

Hix


Que a nadie se le ocurra purificarme.
La vida bella tal vez me aburre.
No me muestren los pájaros que soy fóbica,
ni la luna porque está muy lejos.
La nieve tapó todo sin preguntarle a nadie
mientras dormíamos,
vi al espacio rendido, aplastado
y me encantó,
sobretodo aquel pájaro estúpido
que intentaba cubrirse bajo una hoja,
tan solo una hoja.
Los árboles que lloraban por hojas verdes
las tuvieron blancas, pesadas,
y los que no lloraban también.
Pisé las pocas tumbas de Hix,
se me cayeron los hombros
y no pensé por un segundo,
con eso ya me basta .
Dibujé el camino de Santiago
en la pared para que otro lo haga.
No me purifiquen a mí
si el cielo enterró viva a la tierra

y yo aquí.
 

domingo, 11 de mayo de 2014

Respiraciones

Él volvió al mismo aire
en el que un día
la encontró a ella.
Él siempre a su aire,
creyendo que ella flota
en las partículas,
abre la ventana,
la inhala, la exhala,
la exilia.
Ella volvió a caminar desnuda
por la casa,
posa en los rincones
se recuerda nube
que siempre mira hacia
la ventana.
Conoce el proceso
del cristal frío y la nube,
ella a veces llueve.
Entonces se mira en el espejo,
se toca como el aire
revuelve maquillaje,
tacos, minifaldas
y solea en algún bar.
Ella lo prefiere tierra
y que le regale el ruido
de sus zapatos.
Le gusta volver a casa,
sacarse toda la ropa,
entrar a la cocina,
que el viento  le dibuje
con las puntas de su propio pelo
algún detalle en la cintura,
y ahí la quiebra hasta el infinito.
Él la veía en la levedad
de las fosas nasales,
ella en los huracanes
lo respiraba igual
hasta el azul casi morado.




jueves, 8 de mayo de 2014

Juegan a la palabra

Los une cosas tales
como dos muslos
un brazo
una pierna
un seno chiquito
el bigote
la vagina
la punta de la lengua
la rodilla, las nalgas,
los huecos,
lo negro de los huecos
y la humedad
más  todo lo que falta,
menos los pies
que se critican mutuamente.
No hay otro talismán
que los ayude a
a  entrar en el otro
a mirarse a los ojos.
Siempre lo buscaron
pero se quedaron con
esa charla de la mañana,
de uno arriba o abajo,
al costado, adelante, atrás
en el borde o en el suelo,
porque  no hay para ellos
cosa más linda que tocarse,
que encontrarse inconscientes,
que no verse demasiado
o muy al fondo.
Solo se miran,
se construyen.
Se levantan,
sacuden las sábanas
y se pierden con sus propias
células  muertas en el aire.
Viajan  sin rumbo,
chocan en la habitación,
o bien desaparecen hasta las cenizas
en el sol de algún café
y así juegan  a la palabra.



miércoles, 7 de mayo de 2014

Modos

Soy la chica del banquito alto,
la que se sienta desnuda
en la cocina prestada,
la que deambula  entre balas
por todas tus casas.
A veces me tiño de rojo,
de rubio o castaño,
 te miro sobre el hombro
a través del espejo,
 resisto a los años
y a vos.
Me contesto  siempre
la misma pregunta
en el espejo del baño
de un bar cualquiera.
Merezco una vereda,
te digo,
y te reís por nada,
entonces  te llevo
en la curva de mi  espalda
a donde nunca nadie
e imagino algún modo
que cuadren perfectas,
un día, las almas.

Objetos

 Faldas que son solo para él,
 zapatos que son solo para él,
collares, pendientes
 cosas comunes, corrientes,
 que no han salido a tierra,
 tocado el aire,
restos de manos, de telas
 en los cajones.
Me gusta llegar a casa,
revolver
pensar en  la foto
que va a tomar su pupila,
lo imagino un rato antes,
sé que voy a empujarlo
con un beso en  la cocina
y todo va a morir
como hace tiempo
mordido, despedazado
ahogado,
todo lo que no nos desnude
 va a acabar en nuestras manos,
porque es nuestra forma
de escondernos
y es mi forma de encontrarlo.





jueves, 1 de mayo de 2014

Raíces

Seres entre la vida y muerte
que merodean la memoria. 
Fantasmas, dije
y desperté con tierra en las manos.
Voy a enterrar a mis muertos
y sus cosas
 Empecé a querer tocar
para no equivocarme,
recorrí  la historia.
Este pozo no es para mi,
sonreí,
me vi en el parque
eligiendo una raíz para
cada una de mis cosas muertas.


miércoles, 30 de abril de 2014

Las manos

En medio de este barro
me pregunto una y mil veces
 porque  tanta mentira
tanta herida
tanto fantasma.
Hay días que lloro la
historia completa
que no entiendo el silencio
Y puedo llegar a tu aire
entonces sigo preguntando
Y parece que tu aire entendiera
que no era necesario herir
pero tu cuerpo es barro
y  en medio de este barro
a  veces comprendo
que hay otras manos
y encuentro la fuerza
al menos la idea
de que pueden dibujar el sol
ese que te seque por completo
que te quiebre en mi
y el viento lleve el polvo.
Otras manos , sin silencios,
dibujan un  camino para mi
a un paso del  miedo
mientras las miro
e intento rozarlas con las mías
para que me salven.


lunes, 28 de abril de 2014

El aire

Es raro este amor
que se queda entre las manos,
este amor que no alcanzó
 a sacar lo mejor de vos,
el que no llegó,
el que no te vio feliz.
Este amor   que no me amó
se quedó
entre mis manos
y  hubiera querido igual
entender,
llenar, hacerte nacer.
Me culpa y me culpa,
el pobre amor
 roto y raro,
 te pide perdón
entre los ojos
por no dar luz
y me dice
estoy acá entre las manos,
es hora,
abrilas,
y yo no soy de dejar caer
ni siquiera el aire.



jueves, 17 de abril de 2014

Entre ayeres

Nos regalamos ayeres,
vos los tuyos,
tu inmortal pasado
a cada rato,
de tus manos a las mías.
Yo los míos,
sin poder  con el dibujo
eterno de tu ausencia.
Hoy es una linda noche
para andar por la vereda,
para hacerte reír
con cualquier taconeo sencillo,
para estar con vos
para traerte a mí, de una vez,
sin fugas, sin silencios, sin carencias
y  que tu presencia sea
dejar de nadar hasta la orilla
 tan solo para salvarme
del ahogo o  de tus manos.
Que me salves, en una palabra,
que me salves en medio de esta agua.
Siempre quise estar
entre tus manos.
Y me dirás
yo estaba ahí
y  te diré
yo también estaba ahí antes del después.
Y entre ayeres ,
otros mares
que prometen devolvernos
la línea y la amnesia,
nos destiñen, nos diluyen
como en acuarela, nos rebajan
y  nos mezclamos igual
sin darnos cuenta,
en el retrato más confuso
de la historia, más lejano.
Hoy es una linda noche
 la pintura esta aún mojada
y por momentos tiendo
a corregirte los rasgos
sobre todo cuando  te extraño
o cuando más te necesito,
tiendo a  mezclarte conmigo
a inventar un color nuestro
y me olvido que no estás
que elegiste un ayer atrás de otro
y yo también.
Nos fuimos entre ayeres
a cambiarnos por recuerdos
y predicciones de olvido.
Hoy es una linda noche
para hacerte reír
con algún taconeo
tan lejano, tan mío.

martes, 15 de abril de 2014

Eclipse

Tuve lunas más sangrientas,
esta está pintada,
indefensa, dormida,
en las tejas de mi casa.
Hoy puedo caminar enamorada,
segura en la noche
correr a la ventana,
bajarla a mi pupila
y ni una lágrima.
 Tuve lunas derramadas
en mi almohada,
 fluyendo por el piso,
líquidas, viscosas
puntiagudas,
tuve lunas hasta el alba.

lunes, 7 de abril de 2014

Ventanas

Es una nube
un chaparrón quizá,
una flojera
que un domingo cualquiera.
 me aparta del camino.
Bajo la mirada
camino siguiendo los surcos
de las baldosas
resbalo en la mentira
taconeo  soledad, hastío.
Respiro  el día en línea recta,
pierdo  el rumbo propagado
de la luz,
doy vueltas.
Me asomo,
me sirve de excusa la lluvia
para pedir un milagro
más tonto que el sol
en un día gris de adentro.
Él baja con paraguas,
ella le tira besos con las dos manos,
los miro y vuelvo a creer,
desde otra ventana,
en el amor,
que siempre  está
en alguna parte,
en algún soplo.








sábado, 29 de marzo de 2014

Los distintos nombres del amor




"Llamo a mi esposa: Gala, Galuchka, Gradiva (porque ha sido mi Gradiva); Oliva (por el óvalo de su rostro y el color de su piel); Oliveta, diminutivo catalán de oliva (aceituna); y sus delirantes derivados: Oliueta, Oriueta, Buribeta, Buriueteta, Suliueta, Solibubuleta, Oliburibuleta, Ciueta, Liueta.

También la llamo Lionette, porque ruge, cuando se enoja, como el león de la Metro- Goldwyn-Mayer; Ardilla, Tapir, Pequeño Negus (porque se parece a un animado animalito selvático); Abeja (porque descubre y me trae todas las esencias que se convierten en la miel de mi pensamiento en la atareada colmena de mi cerebro).

Me trajo el raro libro de magia que debía nutrir mi magia, el documento histórico que probaba irrefutablemente mi tesis cuando estaba en proceso de elaboración, la imagen paranoica que mi subconsciente deseaba, la fotografía de una pintura desconocida destinada a revelar un nuevo enigma estético, el consejo que iba a salvar del romanticismo una de mis imágenes demasiado subjetivas. También llamo a Gala Noisette Poilue-Avellana Vellosa (a causa del finísimo vello que cubre la avellana de sus mejillas); y también «campana de piel» (porque lee para mí en voz alta durante las largas sesiones de mi pintura, produciendo un murmullo como de campana de piel, gracias al cual aprendo todas las cosas que, sin ella, no llegaría a saber nunca)."



Un día pude caminar por este lugar y entre convulciones de risas decirle que estaba enamorado, y ella pudo dejar lo que traía y quedarse en esta casa en la que las alfombras combinan con mis cejas porque me unté con excremento de cabra y me puse un geranio rojo en la cabeza sólo para ella


Paranoica crítica acerca mi delirio a la realidad pero Gala es este faro que ilumina el método.
"...lo practico con éxito aunque no sepa hasta ahora muy bien en qué consiste exactamente. En términos generales, se trata de la sistematización más rigurosa de los fenómenos y materiales más delirantes, con la intención de hacer tangiblemente creadoras mis ideas más obsesivamente peligrosas. Este método no funciona si no se posee un motor blando de origen divino, un núcleo viviente, una Gala - y sólo hay una."
"...la pintura es sólo un minúscula una parte de mi genialidad..." "...su cuerpo tenía una complexión infantil, sus omóplatos y sus músculos lumbares, la tensión de los adolescentes, la curva de la espalda, por el contrario, era extraordinariamente femenina y unía con gracia el torso enérgico y altivo a las finas nalgas que su talle de avispa hacía todavía mas deseable..." pero junio de 1982 me encontró soñando con montones de hormigas negras paseando por nuestras sillas. "...no está muerta, no morirá nunca..."



"...no le teman a la perfección, ustedes jamás la alcanzarán..."



"...cada mañana al despertarme, siento un placer supremo, el placer de ser Salvador Dalí..."






viernes, 28 de marzo de 2014

Y ahí estaba yo para mi.

Escucho la lluvia,
cada gota que cae
a mi espalda.
No me queda tan mal
el olvido.
Puedo incluso imaginar
el mar de noche
desde mi lugar preferido,
ese en el que me senté
esta tarde
cuando aún el sol resistía.
Firme, el sonido,
ocupa mi cabeza.
Mis días tienen
momentos para todo
y las sombras
solo pasan.
Amanecer
es un proceso,
una lluvia, un plan,
un revoltijo,
un par de mareas
y un desierto.
Sí, fue ahí
lo del olvido,
me imaginé volar
por mis pedazos rotos
y ahí estaba yo
para mi.



miércoles, 26 de febrero de 2014

Huecos

Yo estoy aquí,
vacía,
y no es un mal estado tal vez.
Tengo la piel
un poco de carne,
 un hueco enorme,
y hay aire
que circula,
sube y baja
por  el cuerpo
pero en la cabeza,
 nubes
de gelatina blanca.
Hay cosas que van cayendo
adentro
como moneditas
en una alcancía.
Espero poder seguir firme
en la decisión de llenarlo todo
con  aire nuevo.
Es el amor que se va,
es eso.

viernes, 31 de mayo de 2013

El derecho a imaginarte.

Me tomo el derecho a imaginarte,
no sigo un tramo más de realidad,
ni uno,
ni una pizca de torcido,
de retuerce, de nudo,
de abrojo desmedido,
de cielo bajo tierra,
de tierra en el mar.
Duermo en tres por cuatro,
despierto, respiro,
me mudo a una  llaga
más chica: la ausencia,
nado en pileta
porque el mar se va
y yo corro hasta la puerta,
ni una arcada, ni un picaporte.
Me tomo por derecho
el sol del tres por cuatro,
navego como si pensara
en las mareas
y te veo como quiero,
no como quieras,
como fuiste para mi
en el patio de las dudas.
Imagen, grabado y matriz
son mías,
los lienzos, las copias,
el sudario,
detalles de algún rincon de la casa
que pide tu zapato,
que intenta violar el recuerdo
con un digestivo.
Un trozo de verdad
no pasa por la puerta,
tal vez los pájaro hagan migas,
la despedacen de repente,
las repartan entre las mesas del café.
Sería mejor que canten por las mañanas,
anda la luna seduciendo alas.