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miércoles, 27 de abril de 2016

Sol solet

Un sol pequeñísimo
busca un hueco entre las nubes;
nubes blancas, negras, de colores.
Empuja, asoma, se escurre,
lidera un leve brillo por segundos
y así el tiempo y los días.
Debe verse en el reflejo del agua
para reconocerse nuevamente
como rey de las mañanas
e iluminar la casa, esta vez,
con otros rayos.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Pequeño continente


Me gusta cuando la casa huele a torta
y se aclara la tarde como un delantal
de lino con puntillas.
Me dibujo señoras gordas
en los ojos,
cucharitas de té
 y rubor en las mejillas.
Saboreo un orden que no es mío,
que entró como pájaro errado
confundiendo la aurora por ventana,
que  se hace el enjaulado,  
y simula chocar con los límites  de las cosas.
Rincón, paraíso clandestino, 
de todo aquel
que es dueño del azul indefinido;
quedar preso de unas manos,
de un pequeño continente
que te besa la memoria de útero y la frente.
A veces soy esa, que se queda
sin vuelos mortales por las sombras.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El mandato

Alguna de las mujeres de mi tribu tenía que romper el mandato familiar. Es ancestral la dependencia o el sometimiento pero alguna tenía que revelarse y caminar sola. No atrás del hombre indiferente, ni de la mano de las humillaciones o el maltrato. Podemos mirarnos juntas hacia adentro y ninguna es más feliz que otra, solo hay una que es libre y libre no siempre es igual a feliz. Todas, a veces, tenemos los ojos tristes porque al final somos como una especie organismo unicelular en lo que respecta a la esencia de ser mujer. Muchas seguirán naciendo en la familia, quién sabe ya con qué rumbo y algunas iremos muriendo de la manera elegida porque a pesar de los mandatos cada una, al fin y al cabo, elige y se arriesga al amor, al desamor o la soledad; así entre todas somos una: la mujer de la tribu.

martes, 3 de noviembre de 2015

martes, 27 de octubre de 2015

Las manos (Cuentos sin historias)

Del  perdón cuelga ese momento en  el  que imaginariamente, una noche, te tomo de las manos y entro en vos. Entonces  te veo no poder con vos,  me atrevo a sentir que no era conmigo y me pregunto  si estoy dispuesta  a iluminar, casi como tildando en una lista, uno a uno los momentos, hasta este mismo presente violento. Porque hay muchas formas de convertirse en pasado un poco más cercanas al amor. Nos faltaron dos sillas, la mirada agradecida y una despedida firme pero lejos de la crueldad, del misterio histérico que transforma las nubes en fantasmas. Ser presencia extraña en el otro no es un buen  pacto para poder seguir viviendo, así que hay que seguir amando, a lo lejos, con todas las fuerzas la historia que uno pudo regalarse.
Y te juro que a pesar de lo barato, elijo pensar en un instante valorable, un espacio nuestro en el que hayas querido algo más que esos caprichosos juegos de pertenencia y poder.
Nunca dejo de preguntarte “por qué”, cada vez que me cruzo con tu alma. Es tan diferente a vos tu alma, sonríe y el viento parece hablar de otras cosas.




martes, 13 de octubre de 2015

Células (Cuentos sin historias)

Quiero saber si hubo alguna parte tuya que me quiso bien. Pero ya no quiero que me lo digas, quiero saberlo en el corazón.  Abrí una de tus últimas fotos y la agrandé, la agrandé, la agrandé, tanto, como si pudiera llegar a tus células y buscar, en una por una, un poco de amor limpio. Son las cosas que me pasan después de vos.
Como me suele ocurrir, el tiempo me empieza a traer solo los buenos recuerdos , pasa la bronca, un poco el dolor y el sol pinta en la memoria, pero yo me obligo a no inventarte, a no recortarte, a mi manera, para que no te conviertas en  la pieza del puzle que me falta, 
No me hacen faltan los silencios violentos, me digo a mi misma, ni las conversaciones telefónicas, como aquella en la que me aclaraste el panorama. “Sos una boluda y a las boluditas que no entienden nada, hay que tratarlas así”. Un día junté todas  la  humillaciones  verbales y escribí un poema. Te escribí cuatrocientos poemas, ¿entendés? Y en cada uno resucitaba  un poco. En eso de que nunca entendí nada, tenías razón.
Esta mañana me pareció comprender algo, gané una batalla y no contra vos, gané algo de mi y digo algo porque, para qué mentir, es difícil armarse.  Justo pasé por el bar,  me paré y rompí la mañana en cuatro partes.No es que me pareció bien que no estuviéramos ahí desayunando,como tantas veces; me pareció justo poder decirle a tu fantasma que conmigo ya no se enfrenta.Se lo dije también a tus infinitas imágenes, a los intensos cafés, al sol de las terrazas. Casi con una mano sobre tu pecho, del  mismo modo que lo hice, la primera vez, cuando, sobre tu piel, intenté conectarme con el alma nuestra. Luego todo siguió de acuerdo al fuego que nunca terminó de consumirnos sabiamente.
No más milagros, no más excusas  ni encuentros casuales entre comillas, después de largas ausencias, cuando terminan aburriéndote  esos programas favoritos y queda espacio para un retorno glorioso.

Puede que sea un segundo de valentía interior, pero lo tuve. Es la segunda decisión que tomo, la primera fue elegirte entre tus aires de rareza y cuentos de Barba Azul.  “Ya  voy a ver tu cara de recién levantada”, decretaste un día en la vereda, así de la nada, casi no nos conocíamos, como en todos estos años. Y yo elegí tus ojos.

lunes, 5 de octubre de 2015

Mis cuerpos extraños (Cuentos sin historias)

A veces opto por el ruido, en lo mejor de los casos. Salir a mirar las estrellas , confundirme un poco. Sabés qué pasa, voy entendiendo que te imaginé como la película que nos proyectamos juntos, sí, porque yo también  me mentí  y lo sigo haciendo hasta que razono y te veo con la memoria justa.
No es fácil estar habitada. Vivir habitada y pactar todo el tiempo con los días. Y a veces no entiendo cómo te instalás dibujado de magia, ni por qué elijo recordar el cartón pintado.
Me alivia pensarlo así: yo había hecho una elección. Por momentos me digo mala, por momentos no me digo nada. Lo que sé, es que era mía. Cuando comprendí que eras eso, empecé a saldar deudas con la desolación y  tus ausencias. De todos modos tengo días grises y días de estrategias para los días grises.
Al fin uno se queda con lo que le queda a uno. Abrís la caja y decís qué hay acá…  No es fácil pero adonde uno va, van las cosas de uno y ya no sos vos ni los resultados de esta agonía anunciada, son mis secretos, mis perlas cultivadas, mis toxinas, mis cuerpos extraños los que luchan con las mareas, con los restos de este  amor.
Quererme es lo que más me aparta de tu aura, que viaja siempre los kilómetros necesarios como para desarticularme. Hoy puedo quererme un poco más que antes. Siempre recuerdo esa tarde,  de nuestros primeros tiempos cuando después de hacer el amor, discutir, hacer el amor, llorar, hacer el amor, hablar, hacer el amor, sufrir, me dijiste, si te quisieras un poco no estarías acá. No hubo otra verdad reparadora  como esa y me la habías regalado, así como la tarde nublada y el pantalón ajustado. Siempre te gustó elegirme la ropa y era lindo. Pero yo nunca estuve preparada para recibir ese regalo, esas pocas veces en las que la verdad se independizaba de tus límites, me acercaba  a la oscuridad y algún misterioso ángel me la ofrendaba inútilmente. Igual me quedaba abrazada a vos y era angélico, no sé…  Abrís la caja, decís qué hay acá y al fin uno se queda con el amor de uno,  como abrazándose, a sí mismo, en la tormenta.

sábado, 3 de octubre de 2015

El oxígeno que no respirás (Cuentos sin historias)

Volás sobre la superficie.  Por eso terminaste creyendo que ya no te quería como antes. Pobre idiota. Pobre tu pobre narcisismo. Pobre tu pobre compañía en mi reconstrucción. Después de tanta locura, mi alma quería cicatrizar, incluso con vos al lado, pequeño detalle de amor que no viste, casi el regalo de  dormir con el enemigo. Pobre tu pobre entendimiento, intuición masculina o como quieras llamarlo. Llegué a entender que el que miente necesita detalles falsos como decir amor mientras se desangra el amor entre puñaladas  y seguir diciendo amor al pobre idiota que no se da cuenta que ni hace falta que se lo griten, que está en el oxigeno que no respira. Y a eso lo llama buen carácter, cariño, ternurita, como pretender un aplauso al engaño, a la traición,  a llamar amor a un atentado. Es verdad que  ya no soy la que aplaude tu locura, tu maltrato, pero nunca deje de ser todo lo fui antes de ese amanecer nublado  en el que la mierda desbordó y  no pudiste tapar el sol con un dedo. Solo me puse nubes cuando vos  transformaste todo en asco, en podredumbre , cuando organizaste choques en cadena. Hace poco revisaba tus perdones, tus pedidos. Son graciosos, como dibujito animado al salir de la escuela. Ya no le tengo miedo a la historia, al sadismo, al juego y menos a pensarte recorriendo otros cuerpos, tan común en vos, eso ya lo viví, incluso en nuestros mejores momentos, aunque punzan, ya no me desvelan tus formas de llenar la frustración, esa con la que no podés  , tengo una guarida interior en la que no entras. Pude entender que sos todo lo que siempre fuiste para mí, pero también todo lo que no fuiste y en ese punto es cuando me saluda con sarcasmo esa soledad de tantos años recorrida por vos, pisoteada. Reconozco que a veces me habitas , a veces incluso te sueño y es ahí cuando se cae la torre, pero siempre pasa algo, como escuchar tu voz mintiéndole igual que a mí y entonces recupero mi vida, mi soledad, que no sé si es mala o buena, solo sé que es verdadera. Perdonarte no significa tu regreso glorioso a mi piel, no sabés cuánto me cuesta entenderlo, pero el silencio me ayuda.  Esta noche presentí un amanecer limpio para mí, empecé a correr las nubes, me observé en el reflejo de la ventana, me senté en la mesa,  me fumé un cigarro como exorcizando los miedos y pensé por primera vez en una vuelta a las caricias, en unas manos limpias. Parece mentira, el tiempo que lleva irse aunque uno se crea la ausencia,  pero recién hoy pensé en salir seriamente  de vos,  en tu pobre intuición masculina, esa del último llamado, y en  todo el oxígeno que no respiraste cuando, todavía, yo estaba ahí.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Manifiesto a las razones. (Cuentos sin historias)


Entiendo que haya vendido hasta a mi madre por un probable presente que siempre fue pasado a cuestas. Es hora de perdonar. A vos y a mí. Esta mañana tengo una lista de cosas para agradecer. Todas las montañas por ejemplo, los aromos al costado de la ruta, el Montgri  y mi taco roto.
No sé si sabés  lo que es tocar la luz, eso sentí yo cada vez que te acercabas. Me entiendo hasta en los momentos en los que decidí destruirme la vida, sos luz.
No quiero que vivas en mi llaga, doliéndome. No quiero que la culpa, por pensar que fueron perlas a la nada, me seque la piel. Algo tiene que tener sentido. Reivindico mi amor, ese tan condenado por todos, la pureza de las vueltas, mis esperas, mi llanto y me sale decir el tuyo, aunque no lo sé,  pero supongo que alguna vez, en todos estos años, aprendiste a llorar lejos del  capricho.
Había momentos tan alquímicos, en los que abandonar mi vida frente a una palabra tuya, estaba bien y era coherentemente inevitable, sos luz, aun oscuro, sos luz. La magia y el amor no abundan, no suelen encontrarse juntos en la vereda. Siempre te gustaron los magos.
Quiero reconciliarme conmigo, decirme que estuvo bien haberte seguido hasta el infinito, que de una vez por todas sea sagrado, puro, blanco el recuerdo, porque me sobró amor por los cuatro costados y estaba bien que te lo diera como Eva y la manzana.
No sabés lo que pesa cargarlo y cómo busca escurrirse entre las sombras del mundo, resbalarse en otras manos, en besos robados y ausentes, que pasan  como las nubes de una primavera tardía, que no llegan ni al umbral de mi aura. Vos atravesaste todos los campos posibles y es hora de llevarte limpio en aquel  rincón de mi espacio interior en el que puedas instalarte. Razones me sobran para entender mi migración constante hacia tus ojos.

Nunca me llamaron la atención los magos, excepto cuando empecé a necesitar el perdón y no sabía cómo llorar limpiamente por las mañanas, casi como una lluvia.
Castillo del Montgrí. Girona

domingo, 13 de septiembre de 2015

El Gótico lo enmascara todo. (Cuentos sin historias)

El Gótico lo enmascara todo. Los besos sin ganas, las conversaciones vacías, caminar por las callecitas de la mano, comprarle una cerveza al moro, es madrugada, los bares de rojo y vos que no te bancas mi falta de fragilidad. Estamos iguales de provisorio pero te gusta pensar en un próximo avión mío, al paraíso tuyo, ese que ni vos te crees,  mientras yo te sonrío esperando que te des cuenta que no decirte que no, tampoco es decirte que sí.  Pero te dejo que me saques fotos con el tipo del saxo y cuento todas las cosas parecidas que me pasan sin amor. Las tildo y me felicito de tener la copia fiel de los momentos y hasta, en un segundo de estupidez, me creo que se puede vivir vacía de pieles  deseadas. Me contás infiernos, te cuento otros y nos creemos ángeles de piedra  en restauración. Te armás un faso pero lo guardas para amanecer en  la playa del pueblo conmigo tal vez, y tal vez no es el sol sobre el Mediterráneo. Yo te puedo decir que vi el sol de cerca y que prefiero amanecer sola, pero como es el gótico sigo caminando. Al final, el que llegáramos hasta el puerto y nos sentáramos en ese banco a mirar el reflejo del agua, te iluminó un poco en mi. Creo que te miré por primera vez en todos estos días. Me recosté sobre vos, mirando al cielo, pero primero estaba tu mentón y el reflejo de tus ojos, que eran claros y después el cielo. Me quedó el momento de paz, ese momento sereno. No quería nada más que eso, debí haber parado de caminar para explicártelo. 

viernes, 4 de septiembre de 2015

Humo a lo lejos (Cuentos sin historias)

Volví a Hix. Quería conmigo ese momento en el que las tumbas en perspectiva, no sé si te acordás de la foto, hicieron caer mis hombros  y por primera vez, el blanco, simuló una paz espontánea, fugaz. En esa oportunidad, no estabas usando mi cerebro, era eso. Ni las piedras, ni  la iglesia, ni los fantasmas hacen magia, tampoco instalan el milagro de la amnesia temporal, fue la ausencia lo que me sirvió en bandeja la levedad de esa tarde. A veces me dejabas respirar un poco de mí, o mejor dicho yo me lo permitía. Tendría que haber visto antes la película, algo así como un estreno anticipado  de estos días en que ya no sos espacio, y no me hubiera perdido tanto verde. Por eso esta vez, cuando estaba a punto de entrar nuevamente al pueblo me cuestioné lo innecesario de repetir la obra, para qué, si yo ya estaba tan lejos de vos y podía mirar de frente el campo. Suelo repetir las fotos pero ya no quiero multiplicarte a vos en los paisajes.  Tengo mojones, puntos fijos a los que siempre vuelvo y me hace bien pero descubrí que son los  míos, los que te borraban, esos en los que cambiaba de soledad como de abrigo. La ventana al Pirineo, la razón y la fe del año nuevo en el que  nada era ignorado, los minutos de la noche vieja  que se iban como se fueron los años, adentro de un poema corto y tonto como suelen ser todos los poemas  que no son oscuros, por suerte todos fueron oscuros con vos y me construyeron con algo de luz y vaya si tuve que buscarla, tal vez por eso estoy así, volviendo a Hix, a mirar de lejos las tumbas. Tanta gracia que te causaban mis viajes repetidos o imaginados, tanta irreverencia, tan poco paisaje combinado y era que lo querías todo. Vos y la crueldad, ese  raro coctel  que te garantizaba mi ser completamente asustado y confundido al lado tuyo. No vale la pena explicarte por qué no entré a Hix, lo miré como se miran las cosas después de la siesta.  Paré en las tiendas cerradas de las callecitas de Bourg Madame, cruce el puente, el Rahur tenía poca agua como siempre. Hoy hubo un atentado en París y solo yo estoy de pie a esta hora y en este enero; las tumbas no son un buen tema para susurrar entre el humo lejano  y el desquicio.

Se mira en la estación. (Cuentos sin historias)

La toca, apenas, la tarde, como si le temiera  al misterio de todas las estaciones pasadas  que  habitan sus ojos grandes. Sentada en el banco, a un paso de la frontera, no se sabe bien si espera el tren o el arco iris que la mañana le había regalado. La Tour de Carol siempre está vacía, parece que eso le sienta bien. Algún que otro perro suelto le hace cambiar el rumbo, a ella y sus miedos tontos, volver incluso al punto de partida y mirar para qué otro lado va a llevar el espanto.
Como si hubiera vivido siempre así, quiere, se enfrenta, no puede y se escapa. No sé, después si pone excusas alegando razones sin sentido, la cuestión es que retrocede.
Mira el reloj de la estación. No anda. Son pueblos en los que pasa eso con el tiempo. Será que es momento de caer bien abajo.  Quiere volver a oír el silencio que ya no le pertenece. Entiende que no se puede andar con la soledad de la mano, queriéndose robar cada ciudad que deja;  un día hay que querer estar en la suela de los zapatos.
Esas cosas le fueron lastimando los días, flameándola  como una banderita a la que todos agitan de acuerdo a la cabronada de turno, mientras ella cree que la besa el viento.
Tiene un hueco en el pecho que no se ve, se pierde entre las montañas y el murmullo francés, ahí guarda todas las confusiones que no le caben en la garganta.
Se pone a revisar los viajes de estos últimos años, quiere tildar uno sereno y no lo encuentra. Si tiene que retroceder en el tiempo y recordar la cercanía que la ahogaba, los cortos trayectos que consideraba sin motor y marcarlos como reparadores, está detenida como el reloj del pueblo, suspendida sin saber nada de su vida ni de lo que vino dejando.
Creyó en las puntas de los icebergs , pero nada había debajo de lo que reluce, detrás del frío y del filo. Nada profundo en lo que parecía ser profundo. Parece que la irrealidad puede durar mucho, hasta que se desmorona, como una torre de naipes y deja ver la línea del horizonte, tan turquesa, tan mediterránea.

Está mirando el mar de otro modo últimamente y no lo confunde con sus propias aguas. Empezar a ver es lento, se empieza por el sol, para que todo lo que fue, se vuelva más difuso a primera vista y no incomode tanto. Se mira en la estación, mientras el tren, intuye que la pierde.

Muñeca en el placard. (Cuentos sin historias)

No vuelvas. Sé que estoy recordando el placard de la habitación en la que por primera vez, vos y yo, fuimos eso, pero no vuelvas. Si te llamo en el aire, no vuelvas, si te lo transmite, dejalo ir, el aire siempre se va.  Si sentís mi mano apoyada en tu pecho como intentando ver quién deambula debajo de la piel, no la toques, no escuches al aire. Dejame perpetuar el placard blanco y mi desnudez, la diferencia de años y de pieles, dejame decirte que de todos modos, lo recuerdo suave y que no vuelvas. Ya no es peligroso llamarlo amor, así, a lo distante, a lo imposible, a lo imperdonable. No voy a guardar la lejanía en el placard, otra vez, no me lo traje a la memoria para eso. Traje solo el momento y lo quiero etéreo, cosa que no me ocupe espacio en el dolor. No hay peligro en este tiempo atrás de la cabeza porque quedé en los contornos de ayer, sepia, blanco y negro o mejor acuarela. Yo, la rubia, la morocha, la rubí, la muñeca de las partes rotas o desarmadas. Cuando me volvías a poner los brazos, podía abrazarte. La independencia de mis  manos nunca la entendí, siempre las tenías una a cada lado de las mejillas. Este era el gesto que te devolvía al mundo de  las nubes acolchadas y el beso en la frente, fijate vos,  entre tanto infierno, entre tanto cuerpo, lo que venía a salvarte. Los ojos eran otra historia, me podías poner  las manos para cerrármelos y yo, muñeca,  imaginaba tu línea de la vida, pero imaginar no es ver. No es necesario que te recuerde que las muñecas tampoco mueren, por eso te pido por favor que me salves y no vuelvas.


lunes, 3 de agosto de 2015

Barro entre dragones

A veces saco una pregunta y la planto
arriba de la mesa o donde fuera
como si fuera a germinar un poco de luz
a la historia de tu historia.
No entiendo nada.
Pienso en lo diferente que hubieran  sido las cosas 
si hubieran sido diferentes
y cuando digo diferentes
quiero decir como lo que le pasa al resto de la gente 
que tiene sueños sencillos como salir a ver si llueve.
Tengo una planta chiquita y la miro y me miro.
Yo era una planta chiquita frente a vos.
Me fui quebrando como barro entre dragones.
No sé si fueron las palabras, las miradas,
las ausencias o el cartón pintando. No sé.
Solo imagino una vida cuidada
entre todas las otras cosas
que pudieran habernos pasado
como a todo el mundo
pero sin el agregado de este signo de pregunta estéril
que te dibuja la cara
en el más inesperado  rincón de la mesa preparada
fijate que no digo de la cama
porque te llevo a lo terrenal
y mi pregunta es al hombre
Y no al momento en que, para mí,
te transformabas en luz.
Los signos de preguntas son como huecos
y me habitan en muchos espacios del cuerpo,
en alma las balas.

jueves, 19 de febrero de 2015

Entendimiento

Qué decir de haber estado ahí,
de estar presente.
Te puedo garantizar
que hoy entiendo el desamor.
Me animo a decirte que entiendo el tuyo
porque vago en otros cuerpos
y no estoy,
 toco como copia de copia
y me sale bien.
Tengo casi el mismo rostro, el mismo gesto,
lo tengo todo
menos a mí.
Puedo mirar a los ojos incluso
y huir sin ningún motivo,
despiadadamente.
Te he visto en mí misma,
En yo con otro cuerpo.
Y pude entender todo en vos,
menos lo que no se rompe adentro mio.
Siempre hay una parte entera molestando.
Hay días que los dedico a recordar
y a enarbolar lo imposible
para no caer en la tentación
de seguir muriendo.
No se qué viene después,
solo sé que puedo todo
menos vos.


domingo, 7 de diciembre de 2014

Verde oscuro anochecido

Hoy la casa tiene un silencio
de verano de grillos,
de vino barato y sagrado de las noches,
de aire suave espeso
que choca contra el banco de piedra
del jardín.
Podría pensar que tiene un aire a vos
pero no sé quién sos vos.
Yo estaba ahí.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Amarillo brillante, con trazas de naranja invisibles.


Quiero tener vida
para hacerme una vida
como esta.
A veces me pongo unas medias raras
camino sin zapatos en casa
mastico flores de menta
en vez de hojas de coca o viceversa,
dependiendo de la altura de las cosas.
Aprendí  aca y allá a perdonar ,
a perderme en mis ojos.
Voy entrando en el mundo,
 está lleno de gente,
de lanzadores de hilos,
almas que por lo general ríen
 como bichos en un foco de luz.
Las caricias son otras,
A lo mejor de un pájaro,
de un pasto,
de un metro cuadrado de arena,
depende de la altura de las cosas.
A lo sumo un recuerdo de goma espuma
me choca al costado de la cien, lado izquierdo,
 lo mido y pienso en el puto aliento que lo sopló,
  al costado del camino, del mío
y enseguida recupero el motivo:
este baile suelto,
tan suelto que quiero tener vida
para mi soledad absoluta
para este aire, esta fiesta de ojos
esta compañía de todos y de nadie.


jueves, 17 de julio de 2014

Hogares

A veces me recuerdo.
De niña siempre jugaba a hacer casas
con palitos
que juntaba entre el pasto largo.
Intentaba ver lo invisible,
como el momento preciso
en que se asoma un brote.
No tenía espejos de agua,
ni imaginaba lagos para mirarme.
Sabía de la muerte
solo después de una tormenta
y corría a enterrar
los pájaros caídos.
Nunca estuve sola,
un universo de cosas
me necesitaba
y vagaba sin miedos,
sin caricias, sin atajos,
y  siempre llegaba a mí
de todos modos
o a mis casas chiquitas
de palo.

domingo, 29 de junio de 2014

Paisajes

Aprendí a resucitar
con el paisaje.
 Tus palabras no son geografía.
Llevan o traen,  los barcos,
algún canto de ballenas
alguna guarida, algún amor.
Y puedo cruzar el istmo
que  me une a  los pájaros
para perderte momentáneamente
en la esquina o en los siete colores
de los cerros.
No me esperan más espinas
que las del cardón a lo lejos,
no me seca el viento de los sikus,
ni la altura del silencio.
Si me pierdo entre tramas,
cacharros de barro
y lunas llenas,
voy conmigo.


jueves, 29 de mayo de 2014

Hix


Que a nadie se le ocurra purificarme.
La vida bella me aburre
No me muestren los pájaros que soy fóbica
ni la luna porque está muy lejos.
La nieve tapó todo sin preguntarle a nadie
mientras dormíamos
Y vi al espacio rendido, aplastado
y me encantó,
sobretodo aquel pájaro estúpido
que intentaba cubrirse bajo una hoja
tan sólo una hoja.
Los árboles que lloraban por hojas verdes
las tuvieron blancas, pesadas,
y los que no lloraban también.
Pisé las pocas tumbas de Hix,
se me cayeron los hombros
y no pensé por un segundo,
con eso ya me basta .
Dibujé el camino de Santiago
en la pared para que otro lo haga.
No me purifiquen a mí
si el cielo hoy enterró viva a la tierra
 y yo igual tengo tus manos
.


sábado, 17 de mayo de 2014

Medidas

Y yo sin decirte que
este misterio migró
mis huesos.
Que mido el tiempo
que resisto,
que es tan perdonable
como la muerte,
claro que es perdonable,
y que no queda otra, amor,
que decirte amor.
Pero duele el aire
justo ahí en los
dónde, cómo, cuándo,
estás,volvés, te vas, venís o pisas.
Que no midas mi pelo
que llega a la cintura,
que siga creciendo sin tu mano,
que avance en su camino,
 llegue al borde justo
de tu cara en el espejo
y  no estés vos.
Solo yo,
que no quiero hacer preguntas,
y aquellas migraciones
de pájaros que a veces responden
igual.


domingo, 11 de mayo de 2014

Respiraciones

Él volvió al mismo aire
en el que un día
la encontró a ella.
Él siempre a su aire,
creyendo que ella flota
en las partículas,
abre la ventana,
la inhala, la exhala,
la exilia.
Ella volvió a caminar desnuda
por la casa,
posa en los rincones
se recuerda nube
que siempre mira hacia
la ventana.
Conoce el proceso
del cristal frío y la nube,
ella a veces llueve.
Entonces se mira en el espejo,
se toca como el aire
revuelve maquillaje,
tacos, minifaldas
y solea en algún bar.
Ella lo prefiere tierra
y que le regale el ruido
de sus zapatos.
Le gusta volver a casa,
sacarse toda la ropa,
entrar a la cocina,
que el viento  le dibuje
con las puntas de su propio pelo
algún detalle en la cintura,
y ahí la quiebra hasta el infinito.
Él la veía en la levedad
de las fosas nasales,
ella en los huracanes
lo respiraba igual
hasta el azul casi morado.




jueves, 8 de mayo de 2014

Juegan a la palabra

Los une cosas tales
como dos muslos
y un pene
un brazo
una pierna
un seno chiquito
el bigote
la vagina
la llaga de la lengua
la rodilla, las nalgas,
los huecos,
lo negro de los huecos
y la humedad
más  todo lo que falta,
menos los pies
que se critican mutuamente.
No hay otro talismán
que los ayude a
a  entrar en el otro
a mirarse a los ojos.
Siempre lo buscaron
pero se quedaron con
esa charla de la mañana,
de uno arriba o abajo,
al costado, adelante, atrás
en el borde o en el suelo,
porque  no hay para ellos
cosa más linda que tocarse,
que encontrarse inconscientes,
que no verse demasiado
o muy al fondo.
Solo se miran,
se construyen.
Se levantan,
sacuden las sábanas
y se pierden con sus propias
células  muertas en el aire.
Viajan  sin rumbo,
chocan en la habitación,
o bien desaparecen hasta las cenizas
en el sol de algún café
y así juegan  a la palabra.



miércoles, 7 de mayo de 2014

Modos

Soy la chica del banquito alto,
la que se sienta desnuda
en la cocina prestada,
la que deambula  entre balas
por todas tus casas.
A veces me tiño de semen,
de rubio o castaño,
 te miro sobre el hombro
a través del espejo,
 resisto a los años
y a vos.
Me contesto  siempre
la misma pregunta
en el espejo del baño
de un bar cualquiera.
Merezco una vereda,
te digo,
y te reís por nada,
entonces  te llevo
en la curva de mi  espalda
a donde nunca nadie
e imagino algún modo
que cuadren perfectas,
un día, las almas.

Objetos

 Faldas que son solo para él,
 zapatos que son solo para él,
collares, pendientes
 cosas comunes, corrientes,
 que no han salido a tierra,
 tocado el aire,
restos de manos, de telas
 en los cajones.
Me gusta llegar a casa,
revolver
pensar en  la foto
que va a tomar su pupila,
lo imagino un rato antes,
sé que voy a empujarlo
con un beso en  la cocina
y todo va a morir
como hace tiempo
mordido, despedazado
ahogado,
todo lo que no nos desnude
 va a acabar en nuestras manos,
porque es nuestra forma
de escondernos
y es mi forma de encontrarlo.





lunes, 5 de mayo de 2014

Espejos

Si recién me conoce
y  me dice princesa
haría un muñeco vudú
y  le clavaría uno a uno
los alfileres de mi costurero.
Si intenta seducirme
 una noche con velas
correría serios riesgos
de tener quemaduras
de segundo grado.
Si a los tres días
me pregunta por teléfono
Si lo extraño
tiraría el aparato
al inodoro para que no vuelva
a ubicarme.
Me gusta si no le gusta el silencio,
quiero hablar yo todo el tiempo,
incluso sola
y que no  me tenga en cuenta.
Me gusta cuando se ríe de mi
o de algo.
Me gustan los espejos
y que él se ubique siempre detrás
de alguna camisa transparente mía
y  la desabroche con cuidado
o sin cuidado.
Me gusta mirarlo directamente
en el cristal.
Me gustan los vibradores
que le gusten a él
y  los tacos que le destruyen
una a una las maderitas del piso.
Me gusta que se duerma,
besarle la frente,
tocarle con el dedo índice la mejilla
y que solo  lo sepa
cuando lo crea necesario.

jueves, 1 de mayo de 2014

Raíces

Seres entre la vida y muerte
que merodean la memoria. 
Fantasmas, dije
y desperté con tierra en las manos.
Voy a enterrar a mis muertos
y sus cosas
 Empecé a querer tocar
para no equivocarme,
recorrí  la historia.
Este pozo no es para mi,
sonreí,
me vi en el parque
eligiendo una raíz para
cada una de mis cosas muertas.


miércoles, 30 de abril de 2014

Las manos

En medio de este barro
me pregunto una y mil veces
 porque  tanta mentira
tanta herida
tanto fantasma.
Hay días que lloro la
historia completa
que no entiendo el silencio
Y puedo llegar a tu aire
entonces sigo preguntando
Y parece que tu aire entendiera
que no era necesario herir
pero tu cuerpo es barro
y  en medio de este barro
a  veces comprendo
que hay otras manos
y encuentro la fuerza
al menos la idea
de que pueden dibujar el sol
ese que te seque por completo
que te quiebre en mi
y el viento lleve el polvo.
Otras manos , sin silencios,
dibujan un  camino para mi
a un paso del  miedo
mientras las miro
e intento rozarlas con las mías
para que me salven.


lunes, 28 de abril de 2014

El aire

Es raro este amor
que se queda entre las manos,
este amor que no alcanzó
 a sacar lo mejor de vos,
el que no llegó,
el que no te vio feliz.
Este amor   que no me amó
se quedó
entre mis manos
y  hubiera querido igual
entender,
llenar, hacerte nacer.
Me culpa y me culpa,
el pobre amor
 roto y raro,
 te pide perdón
entre los ojos
por no dar luz
y me dice
estoy acá entre las manos,
es hora,
abrilas,
y yo no soy de dejar caer
ni siquiera el aire.



jueves, 17 de abril de 2014

Entre ayeres

Nos regalamos ayeres,
vos los tuyos,
tu inmortal pasado
a cada rato,
de tus manos a las mías.
Yo los míos,
sin poder  con el dibujo
eterno de tu ausencia.
Hoy es una linda noche
para andar por la vereda,
para hacerte reír
con cualquier taconeo sencillo,
para estar con vos
para traerte a mí, de una vez,
sin fugas, sin silencios, sin carencias
y  que tu presencia sea
dejar de nadar hasta la orilla
 tan solo para salvarme
del ahogo o  de tus manos.
Que me salves, en una palabra,
que me salves en medio de esta agua.
Siempre quise estar
entre tus manos.
Y me dirás
yo estaba ahí
y  te diré
yo también estaba ahí antes del después.
Y entre ayeres ,
otros mares
que prometen devolvernos
la línea y la amnesia,
nos destiñen, nos diluyen
como en acuarela, nos rebajan
y  nos mezclamos igual
sin darnos cuenta,
en el retrato más confuso
de la historia, más lejano.
Hoy es una linda noche
 la pintura esta aún mojada
y por momentos tiendo
a corregirte los rasgos
sobre todo cuando  te extraño
o cuando más te necesito,
tiendo a  mezclarte conmigo
a inventar un color nuestro
y me olvido que no estás
que elegiste un ayer atrás de otro
y yo también.
Nos fuimos entre ayeres
a cambiarnos por recuerdos
y predicciones de olvido.
Hoy es una linda noche
para hacerte reír
con algún taconeo
tan lejano, tan mío.

martes, 15 de abril de 2014

Eclipse

Tuve lunas más sangrientas,
esta está pintada,
indefensa, dormida,
en las tejas de mi casa.
Puedo caminar
 pálida en la noche
correr a la ventana,
bajarla a mi pupila
y ni una lágrima.
 Tuve lunas derramadas
en mi almohada,
 fluyendo por el piso,
líquidas, viscosas
puntiagudas,
tuve lunas hasta el alba.

lunes, 7 de abril de 2014

Ventanas

Es una nube
un chaparrón quizá,
una flojera
que un domingo cualquiera.
 me aparta del camino.
Bajo la mirada
camino siguiendo los surcos
de las baldosas
resbalo en la mentira
taconeo  soledad, hastío.
Respiro  el día en línea recta,
pierdo  el rumbo propagado
de la luz,
doy vueltas.
Me asomo,
me sirve de excusa la lluvia
para pedir un milagro
más tonto que el sol
en un día gris de adentro.
Él baja con paraguas,
ella le tira besos con las dos manos,
los miro y vuelvo a creer,
desde otra ventana,
en el amor,
que siempre  está
en alguna parte,
en algún soplo.








sábado, 29 de marzo de 2014

Los distintos nombres del amor




"Llamo a mi esposa: Gala, Galuchka, Gradiva (porque ha sido mi Gradiva); Oliva (por el óvalo de su rostro y el color de su piel); Oliveta, diminutivo catalán de oliva (aceituna); y sus delirantes derivados: Oliueta, Oriueta, Buribeta, Buriueteta, Suliueta, Solibubuleta, Oliburibuleta, Ciueta, Liueta.

También la llamo Lionette, porque ruge, cuando se enoja, como el león de la Metro- Goldwyn-Mayer; Ardilla, Tapir, Pequeño Negus (porque se parece a un animado animalito selvático); Abeja (porque descubre y me trae todas las esencias que se convierten en la miel de mi pensamiento en la atareada colmena de mi cerebro).

Me trajo el raro libro de magia que debía nutrir mi magia, el documento histórico que probaba irrefutablemente mi tesis cuando estaba en proceso de elaboración, la imagen paranoica que mi subconsciente deseaba, la fotografía de una pintura desconocida destinada a revelar un nuevo enigma estético, el consejo que iba a salvar del romanticismo una de mis imágenes demasiado subjetivas. También llamo a Gala Noisette Poilue-Avellana Vellosa (a causa del finísimo vello que cubre la avellana de sus mejillas); y también «campana de piel» (porque lee para mí en voz alta durante las largas sesiones de mi pintura, produciendo un murmullo como de campana de piel, gracias al cual aprendo todas las cosas que, sin ella, no llegaría a saber nunca)."



Un día pude caminar por este lugar y entre convulciones de risas decirle que estaba enamorado, y ella pudo dejar lo que traía y quedarse en esta casa en la que las alfombras combinan con mis cejas porque me unté con excremento de cabra y me puse un geranio rojo en la cabeza sólo para ella


Paranoica crítica acerca mi delirio a la realidad pero Gala es este faro que ilumina el método.
"...lo practico con éxito aunque no sepa hasta ahora muy bien en qué consiste exactamente. En términos generales, se trata de la sistematización más rigurosa de los fenómenos y materiales más delirantes, con la intención de hacer tangiblemente creadoras mis ideas más obsesivamente peligrosas. Este método no funciona si no se posee un motor blando de origen divino, un núcleo viviente, una Gala - y sólo hay una."
"...la pintura es sólo un minúscula una parte de mi genialidad..." "...su cuerpo tenía una complexión infantil, sus omóplatos y sus músculos lumbares, la tensión de los adolescentes, la curva de la espalda, por el contrario, era extraordinariamente femenina y unía con gracia el torso enérgico y altivo a las finas nalgas que su talle de avispa hacía todavía mas deseable..." pero junio de 1982 me encontró soñando con montones de hormigas negras paseando por nuestras sillas. "...no está muerta, no morirá nunca..."



"...no le teman a la perfección, ustedes jamás la alcanzarán..."



"...cada mañana al despertarme, siento un placer supremo, el placer de ser Salvador Dalí..."