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viernes, 31 de mayo de 2013

El derecho a imaginarte.

Me tomo el derecho a imaginarte,
no sigo un tramo más de realidad,
ni uno,
ni una pizca de torcido,
de retuerce, de nudo,
de abrojo desmedido,
de cielo bajo tierra,
de tierra en el mar.
Duermo en tres por cuatro,
despierto, respiro,
me mudo a una  llaga
más chica: la ausencia,
nado en pileta
porque el mar se va
y yo corro hasta la puerta,
ni una arcada, ni un picaporte.
Me tomo por derecho
el sol del tres por cuatro,
navego como si pensara
en las mareas
y te veo como quiero,
no como quieras,
como fuiste para mi
en el patio de las dudas.
Imagen, grabado y matriz
son mías,
los lienzos, las copias,
el sudario,
detalles de algún rincon de la casa
que pide tu zapato,
que intenta violar el recuerdo
con un digestivo.
Un trozo de verdad
no pasa por la puerta,
tal vez los pájaro hagan migas,
la despedacen de repente,
las repartan entre las mesas del café.
Sería mejor que canten por las mañanas,
anda la luna seduciendo alas.

lunes, 18 de marzo de 2013

La fuerza

Un día se convertirá en un solo punto

que volará al espacio con dos alas

como una mariposa.

Despertaré en el propio sueño

de las fuerzas,

en la vida,

sabiendo que lo he hecho yo

y entenderé que la muerte

no es más que una decisión propia

con fecha y hora

más que establecidas.

domingo, 24 de febrero de 2013

Y tanto universo para darte

Tomar un recorte de la realidad
Y hacerlo letra
Tomar el mejor recorte de la realidad
Y hacerlo letra
Tu voz al teléfono, por ejemplo,
esta mañana,
tu lucha incansable, tus lágrimas.
Eso es el poema.
Y dije que ya no iba a escribir la vida
pero hoy es hoy
y vos te acercás a mi
y quiero tanto universo para darte
que no me alcanzo
solo porque vos sos vos
y venis a mi
y yo estoy siempre con tanto universo
para vos.

sábado, 19 de enero de 2013

De lo no profundo.

Yo sé que me vas a dar la mano
cuando intenten llevarme un poco lejos por un rato
y nunca tanto, nunca tan lejos
porque lo nuestro no es de aire es de abrazo inmenso,
es de manos de amor profundo, piel de ojos.
No sabemos morir, nunca aprendimos.
Nada de flotar en el espacio, de recordarnos.
A nosotros nos basta el perímetro de un dedo y el café más cercano,
la profundidad de estar parados, el hueco de mi colchón,
innumerables ensayos sobre culos y algunas tetas
que nos llevan de viaje al mismo lugar,
al punto de partida,
porque siempre estamos partiendo a alguna parte de nosotros
que se le escapa al otro, que se le oculta y no la dejamos,
de pura manía, de puro cuerpo amor por conocer.
Sé que cuando vuelva y abra los ojos vas a tocarme
y nunca se me va ocurrir salir de la profundidad de la piel nuestra,
eso te lo juro.