Un horizonte, un par de calles
No sé si es tu mirada, la mía
o varias lunas parecidas entre sí.
En secreto, te digo,
para que quede entre nosotros,
que fluir no es cosa fuera del milagro,
de un lunes otra vez,
y conocerte
es de esas tardes en las que no ves la noche,
cuando la sorpresa pasa a ser cercana
y corre como el agua de un arroyo
sin conflicto con las piedras,
sin la tensión de la hoja que cayó del árbol
y no sabe adónde el viento,
mejor dicho, no piensa en él,
ya no hay adónde,
más que el fluir.
Enhebra un hilo, otro y otro,
se hace barco.
Y así puedo nadar en vos.
Ni aún un gato enrarecido
que salta por los muros,
ya no importa
si es palmera, higuera o eucalipto,
nada cambia esta magia, este al bies
de las razones
mientras fluyen las palabras
y no huyo.
lunes, 23 de enero de 2017
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