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lunes, 3 de agosto de 2015

Barro entre dragones

A veces saco una pregunta y la planto 
arriba de la mesa 
como si fuera a germinar un poco de luz 
en la historia de tu historia.
No entiendo nada.
Pienso en lo diferente que hubieran sido las cosas
y cuando digo diferentes
quiero decir algo común
como lo que le pasa al resto de la gente,
que tiene sueños sencillos,
salir a ver si llueve por ejemplo.
Tengo una planta chiquita,
la miro y me miro.
Yo era una planta chiquita frente a vos.
Me fui quebrando como barro entre dragones.
No sé si fueron las palabras, las miradas,
las ausencias o el cartón pintando.
No sé.
Solo imagino una vida cuidada,
entre todas las cosas
que pudieran habernos pasado,
pero sin este signo de pregunta estéril
que te dibuja la cara en el rincón más inesperado,
en la mesa preparada;
fijate que no digo “en la cama”
porque te llevo a lo terrenal
y mi pregunta es al hombre
Y no al momento en que,
para mí,
te transformabas en otra cosa.
Algunos signos de preguntas son como huecos
que habitan en muchos espacios del cuerpo
y en el alma, 

quedan las balas.

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