lunes, 26 de diciembre de 2011

Dos silencios

Es sólo irme,
nada más.
No se tiñe de liberación
ni sensación de huida.
Irme caminando,
en silencio,
sin darme vuelta
o irme mirando hacia atrás,
casi es igual.
Y por ahí cae una lluvia de verano,
lenta,
e ilustra la vereda.
Por ahí me subo a un barco de papel
y no me importa flotar entre las hojas.
Irme en la sonrisa
o en el llanto,
irme por los poros,
verme desde adentro,
desconocida.
Irme entre dos manos lejanas,
explorando.
Irme de a poco,
con la verdad entre las cejas y dos silencios
en los dientes.
Quilmes. Buenos Aires. Argentina
Irme bien llorada y sin espanto,
por mucho, por nada, por siempre
y por amarlo tanto.

domingo, 27 de noviembre de 2011

El amanecer y otros cuentos

Él insiste con el tema de los cuentos
y dibuja pozos para que yo baje,
recorra su fábula
como si fuera Alicia.
Muchas mesas y tacitas,
y puede que me diga al despertar,
tengo hambre Alicia,
o que me llame por mi nombre
y me cuelgue una maravilla de te amos,
con alfileres de gancho,
tanto a mi,
como a Alicia.
Tengo que correr,
atravesar todos estos años,
salir del cuento,
que no me dibuje una letra,
un guión,
un acertijo,
un desvío hacia el placard de la abuelita,
un colchón de chocolate;
huir con unos pájaros en las manos
y que se coman las migas del camino
para no volver a cerrar los ojos,
otra noche más,
escuchándolo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Ajuste de cuentas

Hay verdades que no necesitan ser vistas
ni siquiera por uno mismo,
están ahí
y yo confío en ellas.
Confío en el aire que no pasa por los pulmones,
en el nudo en la garganta,
en el enfrentamiento rabioso con la introspección,
en las heridas que llegan para todos,
en el encuentro inevitable
con cada uno de los pasos que damos.
La justicia no se pide entre nosotros,
no se menciona,
es como una luz que un día
se enciende sola
adentro
y nos paga un café con el espejo.

sábado, 19 de noviembre de 2011

De cómo lloran las margaritas.

Menos mal que quedan las margaritas
para echarse, una, a la sombra
cansada de tanto, tanto, tanto y tanto.
Chiquita, fetal, desnuda,
inundada de buenas tristezas
esas que te sacan de vivir el espanto,
el gato por liebre
y ni hablar del llanto
olvidado ya,
porque se empieza a no llorar
cuando es tanto, tanto, tanto y tanto
a secarse, una,
de casi todo,
por dentro, por fuera y por los cuatro costados.
Menos mal que quedan las margaritas
y algunas gotas de rocío que caen
y ruedan pieles.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Coincidí con la lluvia

Los habitantes creen que son balcones
En la calma de haber dejado cosas
puedo vivir una mañana desarmada
sin pedir que me dibuje, el día,
la linea del horizonte
y como hoy llueve
puedo caminar bajo la lluvia
sin ser poética para nada
solo por el hecho de estar y coincidir
con la lluvia,
tan inútil como la casualidad
como lo que no se suda,
como lo que no se busca.
Alejarse, perderse,
dejar de controlarlo todo
o al menos la mayoría de las cosas,
parece un buen camino,
como comprender que no hay cosa más imbécil
que querer ayudarse a uno mismo.
Empujarse a vivir es como pensar
que si uno empuja al tren va más rápido.
Mejor subirse y andar
con lo que se tiene puesto
la vida o la muerte,
lo blanco o lo negro.
Que me miren a los ojos hoy,
que me miren.
Voy fumandome las intenciones
de a poco.
Por ahí me bajo en una estación
hay pajaritos, un poco de verde,
puede que pueda verlo,
puede que no.
Y el tren sigue más allá de mis ojos,
mucho más allá.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Balada de la mariposa y su legión

Osor - Catalunya
La mariposa,
memoria de un día,
confiaba en sus vendas
y entonces reía.
a veces pensaba
que el tiempo
limpiaba la mugre
y que sus ojos guardados
a modo de puente
unirían cubo con dados,
como una manera
más justa y decente
de mezclar la vida
sin el amor
como simple amuleto,
más bien como mano
con fuerza de reto.
Pero nadie muere
definitivamente en un día
si no ve,
y en tiempos de vientos muy quietos,
tampoco la mariposa.
Entonces vuelve diferente,
a modo de legión,
sabiendo que la mugre
de cualquier rincón
se limpia con la propia oscuridad.
no teme al derrumbe,
deja las vendas sucias,
chorreadas de mil y un escenarios,
desdibuja unos puentes,
de lejos espía
y sale.
Por fin sale
a ser lo que debe ser,
memoria de un día.

domingo, 30 de octubre de 2011

Pequeño ensayo sobre tu luz

Sierra de Los Padres. Argentina
Vos podés alejar las moscas de mi cabeza
aunque digas:
Qué demencia pretender que yo…
Vos podés ayudar
sin tanto signo de pregunta.
Explicá de una vez,hacé así con la mano
y alejá las moscas de mi cabeza
que zumban al ritmo de tus zapatos.
Dejame descansar.
Te pido un día de mirar estrellas con vos.
Yo miro estrellas cuando te vas
y hasta parezco feliz por un rato.
Todo el rato que las ganas momentáneas
de huir de vos me lo permiten.
Pero después la tristeza,
tu ausencia, tu falta.
Y vos que me pensás hasta el infinito
y las ideas viajan
y yo soy tu idea.
(Ahora que lo pienso así
veo por qué sin vos no existo.)
Y me pensás, decía,
me pensás hasta las estrellas.
Y cuando estoy ahí, frente a ellas
empiezan a caer lentamente
así como cuando empieza a nevar,
el viento se para y la tierra se tapa.
Así  me tapo de tu luz de plata
y entonces es tarde para ver
porque uno puede ver algunas estrellas
siempre desde la oscuridad
pero miles y miles son solo luz.
Y entonces las moscas.

Drama y alegría

Villa Victoria Ocampo
A veces nos salpica solo el ruido de las gotas.
Yo tengo puesta la chaqueta de charol negra, brillante.
Tus ojos y los mios siempre fueron una especie de blues.
Nuestras miradas no son suaves
pero nos tocamos suavemente antes de tocarnos
y no hay diferencia entre el antes y el después,
siempre es suavemente.
No quiero decir cursilerías sobre la piel
así que voy a recordar cuando a los pocos días de tocarnos
me dijiste: Quiero hasta tu sangre…
Y yo jamás ahorré un centímetro cúbico para el después,
quizá porque, aún sin darme cuenta,
siempre supe en las células
que el después nuestro es siempre nosotros mismos.
A veces no estamos junto al mar
por eso nos salpica solo el ruido en la cabeza.
Y cuando no podemos estar frente al mar,
porque sería rojo de rojo sangre,
toda esa que tanto amamos
y que dejamos correr de nuestras heridas,
estamos juntos, mal o bien, en tu cabeza y en la mía
y una vez cicatrizados volvemos a mirarnos
y vos me decís:
Amor, sos mi drama y mi alegría…
y yo te digo cosas parecidas.

 

martes, 18 de octubre de 2011

Y luego llueve

Por qué
es una buena respuesta a la humillación.
El otro queda preso en esa mirada
que le pregunta por qué.
Baja los ojos, los hombros.
Ya no puede huir de sí mismo,
y aún sin responderse,
se escucha , se ve, se siente actuar.
Un por qué
limpio
de cualquier otra explicación
instala un corto silencio huracanado
y luego llueve.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Es humo, es blanca.


Mario Parmisano. Tributo a Piazzolla. Mar del Plata 2011


Dónde está mi alma.
Es humo, es blanca.
A veces la veo
andar por el techo,
acercarse al piano.
Admito, de hecho,
no haberla buscado pero hoy con solo ponerme
en el pecho la mano
como si le ofrendara cosas,
cada nota, cada cuerda,
cada palmo de armonía,
vino,
me recordó pequeña,
recostada en la mesa
y cruzada de brazos.
Milonga del ángel -me dijo-
despertate
que ya es madrugada
y estoy dando vueltas,
un poco soy humo,
otro poco blanca.
Despertate -me dijo-
que hoy, no sé cómo,
de fuga y misterio
ya no queda nada,
estoy acá.


sábado, 10 de septiembre de 2011

Aquello que nos falta


El Masnou. Barcelona
Caminos de rosas,
Palau Reial de Pedralbes,
yo  recuerdo
cuando los elegiste
para mi aquella tarde.
Como todos los lugares,
como la mirada minuciosa
que nunca tuve y me prestaste.
Ayer te pregunté
si te habías puesto
así de hermoso para mi
y me dijiste: Sí.
También lloraste
como si en un punto
fuera cercanamente imposible,
inalcanzable entre tus manos.
Tal vez me soñaste arte, pensé;
por aquello que leí
que el arte no copia la realidad,
la anticipa y la altera
y hace entrar al mundo
lo que no estaba.
A veces me vuelvo
tan réplica,
tan a escala como un plano;
como un plano que incluye
hasta las grietas,
tan del mundo me vuelvo
que no puedo entrar al mundo
como aquello que no estaba.
Cuando dejo de ser arte,
ese instante en el que no podés
crear lo que nos falta,
me vuelvo, en un punto,
inalcanzable a tu mirada
y nos sostiene el mismo
hilo tenso que sostiene
al objeto real de aquel imaginado
y me pierdo en los caminos de rosas
que elegiste para mi y ando,
 ando por los lugares
buscando tu mirada minuciosa
para que me entregue al mundo
como aquello que nos falta.

IMAGINARIO DEL NIÑO PUEBLO

Viejo pescador y majorero, se sentó en la orilla, se pensó en silencio. En las manos de tus hijos  dejarás el pueblo que construyas, a ex...