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jueves, 26 de agosto de 2010

El amor y las palabras

Vuelve a pertenecerme la noche.
Entraré a ella como si fuera
una casa nueva,
y cerraré la puerta.
Quedarán afuera las palabras
porque las palabras
y el amor no se conocen.
El amor hace la noche,
no la dice, ni la cuenta,
El amor se presenta,
sonríe,
mira las estrellas que uno puso
más aquí o más allá
en su propio cielo
y las admira.
Cerraré la puerta esta noche,
no entrará nadie que me diga,
que me hable, que me cuente,
sin el silencio exquisito
del amor.

viernes, 13 de agosto de 2010

La ventana

Fotografía de J.Boer
Me preguntó si había  leído algo
de Santo Tomás.
Dijo que saltaría de la razón
a la fe.
Yo justo tenía una ventana.
Creo que lo hicimos.                        
Había luna,
una sola estrella,
y un par de montañas.
De la razón a la fe
saltaban los últimos minutos.
Creo que pudimos.
El solo miró la ventana
y yo también.

jueves, 12 de agosto de 2010

Nido en roble

                                                                         
Hecha un nido
  Fotografía de Mercedes Pérez
se durmió
y recordó  aquellos pastos
a los cuales llamaba abrojos
con los que hacía canastitas
uniendo las tiras.
Hecha un rollo
se quedó
como si fuera esos espirales
con los que formaba
la base circular.
Pegoteada en sí misma,
enroscada
alejándose de toda puerta,
ventana, vacío o borde.
Pidiendo amor urgente
del grupo y factor
que corresponde.
Hecha un nido
que cayó del roble
descansó
junto a esas ideas.

lunes, 9 de agosto de 2010

Al lado de este banco


Barrio Las Avenidas. Mar del Plata. Argentina
sDejar de lado las heridas,
dejarlas acá,
 mirá,
al lado de este banco
y  verte
como cuando me mirás
sonriendo
y que solo muera la costumbre
de buscarnos
porque
nos hayamos encontramos acá,
mirá,
al lado de este banco.

jueves, 5 de agosto de 2010

La línea del horizonte


Es una noche quieta
en el pueblo.
El aire se quedó tan quieto
que apenas  oye que lo invito.
Y entonces viene a mis pulmones
sólo por la manía
de no dejar que me muera.
Caen dos gotas,
rueda un papelito
en el suelo
y soy otra
otra vez
otra que no sabe
cómo dibujar la línea del horizonte
si para acá
o para allá,
mientras brillo
cada tanto porque estás
también en mi sombra.