seguidores

jueves, 27 de marzo de 2008

El pueblo y mis ojos

Me acuesto de costado por las noches y miro a la ventana porque amo la reja corta que se queda en mis ojos al dormirme.
Apago las luces mientras ando para que los faroles iluminen mi casa de amarillo.
Honro morirme en el silencio de ese espacio mientras que afuera al pueblo, irremediablemente, no le queda otra cosa que vivir...


EL PUEBLO Y MIS OJOS
Tengo sólo una silla
y tres ventanas.
Detrás de las ventanas
tengo un pueblo
con latidos de campana,
que no cuenta mi historia
pero yo buscaré la suya
en los rincones...
Porque un pueblo
que tiene faroles
frente a mis ventanas
tiene mis ojos.

lunes, 10 de marzo de 2008

Trayectos

¿ Hay mejor recorrido para realizar que los caminos que se dibujan en el cuerpo de la persona que uno ama...?

TRAYECTOS
Como una gota
se desplaza la lengua
por el cuerpo.
Como una hoja
se aquieta la piel
y respira con calma
mientras le dibuja el camino
que la ayudará
a caer y expandirse,
a perder la forma
con el éxtasis
del choque

domingo, 9 de marzo de 2008

Buenas decisiones

Santiago está serio..

Se lo nota sabio y reposado...

Le gustan las caricias y los halagos pero él está ocupado en otras cosas porque tiene mucho para acomodar en este momento y, sobre todo, descansar porque hace dos días tuvo que tomar una decisión importante y supo hacerlo en el momento preciso, justo antes que el nudo que se había formado en su cordón umbilical lo dejara sin aliento.

Por eso pensó: "Yo, mejor, nazco"...

Es así, Santiago, esto es así...

Te quiero mucho.

domingo, 2 de marzo de 2008

Eso de durar y transcurrir...

Hoy dice el periódico que ha muerto una mujer que conocí...
Claro, cada mañana morimos, cada instante.
Nada permanece igual... ni siquiera el color de ojos que tenemos al nacer.
La piel no es tu piel una mañana, tu pelo no es tu pelo, los movimientos, las ideas...Muere permanentemente todo junto con el instante.
¿Qué rechazamos la muerte o el dejar de morirnos cada mañana?


Esta mañana
Es el mar que vuelve
gris a la memoria,
centenares de alas negras
con letras inconexas.
Es corteza que se arranca
y deja al tronco en carne viva.
Son mis manos encogidas
con espinas en los dedos.
Es mi piel llena de cortes,
y mi luz que se consume.
Son golpes, ruidos,
pisadas y retornos
a una muerte acompasada
que me roza con su hombro
esta mañana.