Pareciera que las cosas del amor no cambian, sobreviven. Siempre son el mismo juguete didáctico. Ese que se le puede dar una forma u otras y volver a la original como si el fin fuera aprender a mirar lo ya mirado, como si nos quisiera dejar en claro que no se trata del objeto ni de todas las manipulaciones posibles. Se trata de lo que está ahí, sobreviviendo cuánto y cómo le da gana, lejos de nuestras huídas o andares.
Me deslumbró su vida. Muchas veces la vi como una vida fuera de las otras vidas. Yo no lo quería para mirar por el ojo de la cerradura otros tipos de existencias, quería compartir mis días simples, al fin y al cabo tan simples como los suyos. Con el tiempo me di cuenta que también estaba lleno de sustancia común y corriente.
Cuando se enojaba y desaparecía me lo imaginaba planeando un viaje por seis ciudades del mundo más un planeta, con una mujer limpia de errores y un culo mejor que el mío, su paisaje favorito. Pero la realidad lo llevaba a poca distancia, compartiendo las horas, mano a mano, con el murmullo de su intolerancia y la mía, un control remoto, tres canales de deportes y ,tal vez, una vieja compañera, tan dejada en número de veces como yo. Igual sufría y los años me mostraron que él también. Algunos cuentos no tienen final, ni siquiera abierto.
lunes, 20 de agosto de 2012
sábado, 18 de agosto de 2012
Es una lluvia creo
Pareciera ser de esas personas que siempre intenta caer parada, aunque erosione o deforme algo a su paso, como la lluvia. Es una lluvia creo, con todas las cosas del mundo de las precipitaciones: los tiempos, la presencia, sus formas, las causas y las consecuencias. A veces da vida, otras inunda, se hunden mis cosas, se pierden y quedo como después del aguacero, sin él, sin ellas.
Esta vez no fue del mismo modo. Como toda crónica de una muerte anunciada, percibida como una crónica de una muerte anunciada, hizo que me asomara a la ventana y viera que no había una puta estrella. No me importó, no le agregó nostalgia a la nostalgia. La naturaleza dejó de ser molesta con sus insolentes manifestaciones.
Durante mucho tiempo me hice un cóctel con todos los amaneceres, mares, pastitos,soles, estrellas y la bebida fuerte la ponía él, en presencia o en ausencia. De acuerdo a eso, me despertaba o moría envenenada respectivamente. Esta vez dejé el vaso arriba de la mesa, cerré la cortina y limpié un poco la casa.
Un día caminábamos de la mano por Cadaqués, miré hacia arriba y en un tercer piso una mujer limpiaba los vidrios. Era una noche maravillosa en cantidad de estrellas y de amor, una combinación tan embustera que a uno lo deja creyendo que es una pobre mujer aquella del tercer piso.
Muchas noches me tocó ser esa que limpia los vidrios y siempre la recuerdo. A veces fui una pobre mujer detrás de una ventana, otras, solo una mujer. Hoy no pienso en nada más que en lo que se suele hacer con los cristales después de cada lluvia y lo hago, tal vez como un ritual, como una ofrenda al dios de las guaridas.
Esta vez no fue del mismo modo. Como toda crónica de una muerte anunciada, percibida como una crónica de una muerte anunciada, hizo que me asomara a la ventana y viera que no había una puta estrella. No me importó, no le agregó nostalgia a la nostalgia. La naturaleza dejó de ser molesta con sus insolentes manifestaciones.
Durante mucho tiempo me hice un cóctel con todos los amaneceres, mares, pastitos,soles, estrellas y la bebida fuerte la ponía él, en presencia o en ausencia. De acuerdo a eso, me despertaba o moría envenenada respectivamente. Esta vez dejé el vaso arriba de la mesa, cerré la cortina y limpié un poco la casa.
Un día caminábamos de la mano por Cadaqués, miré hacia arriba y en un tercer piso una mujer limpiaba los vidrios. Era una noche maravillosa en cantidad de estrellas y de amor, una combinación tan embustera que a uno lo deja creyendo que es una pobre mujer aquella del tercer piso.
Muchas noches me tocó ser esa que limpia los vidrios y siempre la recuerdo. A veces fui una pobre mujer detrás de una ventana, otras, solo una mujer. Hoy no pienso en nada más que en lo que se suele hacer con los cristales después de cada lluvia y lo hago, tal vez como un ritual, como una ofrenda al dios de las guaridas.
sábado, 9 de junio de 2012
Cíclico
desenterrar
descubrir
desmantelar
desintegrar
destruir
desechar
descartar
desanimar
(de matar el ánima de lo nuestro)
desaparecer
desacralizar
(no había dioses más allá)
desdecirse
(volver)
desmentir
despistar
desorientar
descifrar
(el punto vulnerable)
redescubrir
(guardar cenizas bajo al alfombra)
despejarse
descargar
(se por un rato)
desmirar
desatender
desarmar bis
des
(de desconocer el tamaño de la llaga
y seguir expandiendo con la punta
de un nuevo silencio)
descubrir
desmantelar
desintegrar
destruir
desechar
descartar
desanimar
(de matar el ánima de lo nuestro)
desaparecer
desacralizar
(no había dioses más allá)
desdecirse
(volver)
desmentir
despistar
desorientar
descifrar
(el punto vulnerable)
redescubrir
(guardar cenizas bajo al alfombra)
despejarse
descargar
(se por un rato)
desmirar
desatender
desarmar bis
des
(de desconocer el tamaño de la llaga
y seguir expandiendo con la punta
de un nuevo silencio)
domingo, 27 de mayo de 2012
Uno
Al cortar
me quedé sentada en el sillón
con los pies recogidos.
Por primera vez
una tristeza serena
me acercaba algo nuevo,
la aceptación.
Entonces conocí a mi espíritu,
ese que siempre luchaba
por arrancar de cuajo los muros de palabras.
Cercano ya a la muerte,
me dejo vacía
como un mayo sin sol a la arena.
Algo caminó en mi
parecido al silencio
y en un bosque helado
dibujó unas huellas extrañas
tan quietas como yo.
me quedé sentada en el sillón
con los pies recogidos.
Por primera vez
una tristeza serena
me acercaba algo nuevo,
la aceptación.
Entonces conocí a mi espíritu,
ese que siempre luchaba
por arrancar de cuajo los muros de palabras.
Cercano ya a la muerte,
me dejo vacía
como un mayo sin sol a la arena.
Algo caminó en mi
parecido al silencio
y en un bosque helado
dibujó unas huellas extrañas
tan quietas como yo.
lunes, 5 de marzo de 2012
Sobre cómo construir una escalera.
![]() |
| "ESCALA DE L'ENTENIMENT". Montserrat. Catalunya |
de donde se quiere entrar,
y si digo se quiere entrar,
así,de esa forma,
entonces tengo que pensar
que permanezco en algún umbral
llamando a la puerta,
así que sería solo salir
de la puerta para afuera,
pero no estoy segura,
yo creo haber visto
el ojo en la mirilla y un pasillo.
Podría hacerme una escalera
de recuerdos diarios,
solo mios,
para subir y bajar
y algún día estaré llena
de mi y mis cosas.
sábado, 3 de marzo de 2012
Y al fin la lucha
Y al fin la lucha
tal vez deba comenzar
para uno mismo,
primero por la dignidad,
por un lugar respetable,
lejos del manoseo
de quienes creen
mirarnos a los ojos
y saber quién anda ahí,
y después todo el resto.
Con que se salve uno,
que podría ser uno mismo,
el mundo se echaría a dormir
al menos una noche,
pero muere loco de insomnio.
El mundo no está durmiendo
bien.
tal vez deba comenzar
para uno mismo,
primero por la dignidad,
por un lugar respetable,
lejos del manoseo
de quienes creen
mirarnos a los ojos
y saber quién anda ahí,
y después todo el resto.
Con que se salve uno,
que podría ser uno mismo,
el mundo se echaría a dormir
al menos una noche,
pero muere loco de insomnio.
El mundo no está durmiendo
bien.
Suena como cheek
No es irme
por las ramas o por las naves.
Y la nave va
esparciendo cenizas
en el camino
para hundirse
ante la isla.
Si solo son pájaros
volando en tablaturas.
El gran Fellini lo
dijo, no yo,
“Y vuela el pájaro libre
en busca de su jaula”,
Y si lo nombro
suena como cheek
de mi parte
pero es solo por el tema
de las jaulas que lo evoco,
de las tuyas o de las mías.
Desear el vuelo
propio o ajeno
en ocasiones,
es casi nada
si las horas se pasan mirando
la jaula desde afuera,
poder entrar es casi todo,
pero íbamos en la nave.
por las ramas o por las naves.
Y la nave va
esparciendo cenizas
en el camino
para hundirse
ante la isla.
Si solo son pájaros
volando en tablaturas.
El gran Fellini lo
dijo, no yo,
“Y vuela el pájaro libre
en busca de su jaula”,
Y si lo nombro
suena como cheek
de mi parte
pero es solo por el tema
de las jaulas que lo evoco,
de las tuyas o de las mías.
Desear el vuelo
propio o ajeno
en ocasiones,
es casi nada
si las horas se pasan mirando
la jaula desde afuera,
poder entrar es casi todo,
pero íbamos en la nave.
viernes, 2 de marzo de 2012
El viento siempre desconcierta.
El viento trae giros ambiguos del lenguaje
como hojas verdes,
cataratas artificiales de lugares a dudas
como agua en los pulmones;
el viento siempre desconcierta
como una manera histérica y desesperada
de sostener lo mismo que aleja.
Solo sabiendo que los días serán así,
cuando no cabe una gota más de daño,
uno puede pararse frente al mar,
y cederle el paso,
pararse y caminar bajo la lluvia
pararse con lo que quedó entero,
pararse sin medias palabras,
pararse sin otros recuerdos
más que los necesarios
para perder el miedo
de volar en él o con él,
frente a él o sin él.
como hojas verdes,
cataratas artificiales de lugares a dudas
como agua en los pulmones;
el viento siempre desconcierta
como una manera histérica y desesperada
de sostener lo mismo que aleja.
Solo sabiendo que los días serán así,
cuando no cabe una gota más de daño,
uno puede pararse frente al mar,
y cederle el paso,
pararse y caminar bajo la lluvia
pararse con lo que quedó entero,
pararse sin medias palabras,
pararse sin otros recuerdos
más que los necesarios
para perder el miedo
de volar en él o con él,
frente a él o sin él.
lunes, 27 de febrero de 2012
Y también por eso.
Abracé a mis hijos
y les hablé como
cuando eran chiquitos.
Comíamos un
durazno y una pera cada uno.
Pensé en la muerte
por un rato,
como una especie
de estancia innecesaria,
de tiempo pasado,
agotado,
pensé en cosas por
hacer,
busqué muchas
como estrellas en
el cielo.
Algún vacío, el
amor perdido, el miedo,
no sé,
y poco por hacer
en ese instante
entre el durazno y
la pera.
Entonces recordé
que sigo andando,
que hay humanidad para abrazar
hasta que muera.
Ya no como el
elefante aquel
del Libro de los
Itinerarios,
yo trato de llegar
solo si me esperan,
viajo entre vistas
múltiples
y me quedo por si acaso, la piedad,
que cae por todos
lados,
como estrellas en
el cielo,
esas que busco yo,
y también
porque,
a su modo,
sonreían,
comían
un durazno y una
pera en el sillón.
sábado, 18 de febrero de 2012
Yo con yo
y borra el horizonte,
inventa un paraíso en la ventana,
yo la abro,
se mete,
estira las piernas,
descansa,
moja la radio,
circula por las líneas de mi cara,
estiro el mantel,
miro la casa,
yo con yo,
atenta al agua,
tal vez mañana vuelva a llover así
El sol no sabe caminar
por la líneas de mi cara,
que llueva otra vez,
así ,yo con yo,
atenta al agua,
puede que vaya amaneciendo
y solamente soberana,
el alba.
inventa un paraíso en la ventana,
yo la abro,
se mete,
estira las piernas,
descansa,
moja la radio,
circula por las líneas de mi cara,
estiro el mantel,
miro la casa,
yo con yo,
atenta al agua,
tal vez mañana vuelva a llover así
y ya no importe
aquello que brillaba.El sol no sabe caminar
por la líneas de mi cara,
que llueva otra vez,
así ,yo con yo,
atenta al agua,
puede que vaya amaneciendo
y solamente soberana,
el alba.
viernes, 10 de febrero de 2012
Podría caminar en tu mano
Esa noche que llegaste a mi
yo y mis ojos,
el papel sobre la mesa;
decías cosas tales como:
Vengo hoy que me iba
y no antes.
Dormido soy agua.
Lo veo, te pesa
lo que vas dejando de piel,
de escamas tal vez,
No llores,nena,
no llores
el papel se moja
y vos, solo vos.
Te puedo decir de alguna forma
acompañame en blanco hoy
que las hojas también se sueltan en febrero.
Caminar en tu mano,
podría, alguna vez, caminar en tu mano
si querés... me decías.
Y entonces esa noche que llegaste a mi,
yo y mis ojos,
el papel sobre la mesa,
y los caminos de mi mano.
![]() |
| A él. Luis Alberto Spinetta. Músico argentino. |
yo y mis ojos,
el papel sobre la mesa;
decías cosas tales como:
Vengo hoy que me iba
y no antes.
Dormido soy agua.
Lo veo, te pesa
lo que vas dejando de piel,
de escamas tal vez,
No llores,nena,
no llores
el papel se moja
y vos, solo vos.
Te puedo decir de alguna forma
acompañame en blanco hoy
que las hojas también se sueltan en febrero.
Caminar en tu mano,
podría, alguna vez, caminar en tu mano
si querés... me decías.
Y entonces esa noche que llegaste a mi,
yo y mis ojos,
el papel sobre la mesa,
y los caminos de mi mano.
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