miércoles, 9 de diciembre de 2009

Minicuento

TENGO UNA MUÑECA VESTIDA DE AZUL

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Pensé en hacer una muñeca con algunas telas que tenía, hice el simulacro, algo así como una cabecita y le puse un par de lanas como pelo, sujentando todo con las manos.
Después de la discusión me quedé dando vueltas sin saber qué hacer primero.
Relativamente tranquila pero dando vueltas.
La voluntad me alcanzaba sólo para eso, la presentación de una cabeza de muñeca que encima me parecía horrible.
Me senté en la silla y miré un poco la tele.
Se me ocurrió poner a hervir unas hojas de eucaliptus para que perfumaran la casa.
Hace unos días que venís interrumpiéndome ni bien intento iniciar una conversación sobre cualquier tema, ya sea para escuchar una noticia en la tele o diciéndome otra cosa, o que no es momento de hablar ese tema.
Y yo acepto aunque me caiga mal, te sigo el tren y escucho la noticia que no me interesa, o te escucho, o me callo.
Noto también que cuando te pregunto sobre una cosa o la otra me llenas de "no sé".
Hace tiempo que no tengo una conversación interesante con vos, un poco más profunda.
Supongo que, como siempre, te habrá agarrado esa racha por la que pasas pensando que no soy interesante y que tengo cuatro temas.
Admiro los huevos que tenés, cuando te aburrís ,para hacérselo notar al otro sin ninguna diplomacia.
A mí no me sale.
Podrías escribir sobre estrategias de la comunicación.
Al principio me dabas vuelta como a una media.
Yo me sentía tan insegura que dudaba de todo, hasta de lo que habíamos dicho dos minutos atrás. Ahora solo me hago la insegura y eso me permite darme cuenta de algunas cosas.
Viste, al final vamos todos para el mismo agujero, vos te ocupás de ser inteligente y yo de conocerte.
Cuando hablo de conversaciones profundas me refiero a que provengan de los sentimientos, no de la elocuencia.
Este último tiempo crecí lo suficiente interiormente como para darme cuenta que uno siempre está en el lugar que quiere , por eso ya no me compadezco en ninguna situación de mi vida, solo me quejo por hablar de algo o para hacer feliz a la gente dramática.
No sé cómo fue todavía que hice ese clic, yo me acuerdo que estaba esperando el tren y empecé a darme cuenta de la relatividad de todas las cosas que temía perder y ahí me transformé en una mujer ubicada, silenciosa y sonriente, que te aclaro, no es lo mismo que domada.
Me alegró darme cuenta que pensaras, al menos por un día, que cocino mejor.
Aunque también es parte de lo que ya no me desvela.
Pero fijate, ahora que me acuerdo de ese momento me da ganas de dejarte un budín de pan.
Si termino a tiempo de planchar el vestido azul, te lo hago.
Me lo pongo porque me dijiste que me queda fantástico.
Cualquier cosa te apunto la receta para los próximos años.
El azul me sienta bien.
Tenés razón.

4 comentarios:

Ashiku dijo...

Alguien que describe punto por punto así, una escena, como si se tratara de una película, debe obligatoriamente ser super interesante para escuchar.
El que no lo sepa o reconozca, es un gil!
Y es cierto, no cualquiera tiene elocuencia para poner en palabras los sentimientos. Coincido y coincido.

Ezequiel dijo...

¿Estas de vacaciones? Se te extraña.

Claudia Brancati. dijo...

Tal vez los sentimientos no necesiten de la elocuencia.
Un saludo Ashiku!!!

Claudia Brancati. dijo...

hola Eze!!! Estoy así como de pocas palabras, pero ya vuelvo!!!!

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