miércoles, 8 de octubre de 2008

El 633 pasaba...

El 633 pasaba por la avenida Las cabañas.
Le decíamos avenida sólo porque tenía algo de asfalto y algunos negocios. Comparada con las calles de tierra que la rodeaban, pasear por la avenida Las cabañas era para nosotros como pasear por Corrientes.
Si el 633 ponía el cartelito que decía Udaondo, te llevaba para Castelar y si no lo ponía iba para Morón.
Betty , la hija de Carola y Antonio, vecinos de enfrente, trabajaba en una fábrica en la capital y salía a tomar el 633 a las cuatro de la mañana. Caminaba una cuadra y media esquivando, en la oscuridad, las ramas de las ligustrinas.
Iba a los saltos por las variadas veredas, porque cada vecino la hacía con lo que se le ocurría: unas eran de piedra, otras de cemento, otras de palos...
Betty compraba siempre la “Vosotras”.
Cuando íbamos con mi mamá a la casa de Carola, mientras ellas tejían o tomaban mate yo le pedía la revista y repartía mi atención entre lo que leía y lo que ellas chusmeaban.
Todas las noches después de cenar se reunían en la casa de Carola y a veces en la de Nidia. Estaban hasta la madrugada charlando y tejiendo. Por supuesto que ninguna trabajaba.
Yo siempre iba con mi mamá y me dormía con la cabeza apoyada en la mesa, escuchando el murmullo de ellas..
Nos íbamos cuando se levantaba Antonio, el marido de Carola, que era panadero y salía un poquito más tarde que Betty.
El único miedo que teníamos de volver a esa hora era a los perros, por eso mi mamá llevaba un palo por las dudas.
Desde el portón de mi casa hasta la puerta de la cocina, por donde entrábamos, había que caminar por lo menos cien metros en la oscuridad y dos por tres se metía algún perro por los agujeros del alambrado.
Era tan grande mi casa que por un portón salíamos a Gaona y por el otro portón a la calle Los Gauchos.
Muchas veces la gente aprovechaba para cortar camino y pasaba por el jardín de mi casa.
No teníamos miedo a casi nada.
Sólo una vez nos robaron, alrededor de la una del mediodía, cuando mi mamá nos acompañó a la escuela.
Fue María, la hermana de Topo, vecinos de al lado. Pasó por casa y se llevó el salame que mi mamá había dejado sobre la mesada de la cocina.
Es que María nunca iba a la escuela, tenía ocho años, casi no hablaba y siempre tenía hambre porque la madre trabajaba todo el día y Topo a pesar de ser mayor no era muy despierto, no sólo no la cuidaba demasiado sino que encima andaba por todos lados contando que ella era la que se había robado el salame.
Me quedó el ruido que hacía el 633 cuando frenaba en la parada de la avenida Las cabañas, sobretodo en el silencio del mediodía.
Ahora tengo el pelo igual de largo, pero rubio...
Bastantes años más y miedos que no distinguen la noche del día, ni se alejan con palos recogidos en la calle.
Yo no me fui... es esa vida la que se fue de mi.

7 comentarios:

Zeb dijo...

Me atrapó totalmente el relato...

Donde yo vivo actualimente es un centro comercial...cuando yo tenía 6 o 7 años, era un barrio con un pequeño centro comercial de 3 cuadras...

Ahora para estacionar hay parquímetros, no se puede caminar por la vereda sin chocarte con gente...ya no puedo jugar en la calle coom lo hacía hace 20 años...

Te entiendo (creo).

Beso

Claudia Brancati. dijo...

Que bueno que te llegue de alguna manera, que lo entiendas. Porque es muy personal, escribí absolutamente lo que está en mi memoria casi sin pensar en que, el que lo leyera, lo comprendiera.
un beso

Zeb dijo...

Quizás lo asocié con cosas que yo extraño de "mi barrio"...

El conocer a la gente de la misma cuadra, de la vuelta...la tranquilidad de la calle...dejarle la llave a un vecino para que te riegue las plantas cuando estás de vacaciones...la sencillez con la que se vivía...

Y varias cosas más...

Beso

Anónimo dijo...

uhmmmm, se me vino encima la nostalgia leyendote....del 633 udaondo hoy por hoy me rio de las aventuras para poder subir al bendito colectivo, en mi epoca de estudios y despues a repetirse cuando mis hijos iban a Castelar, y creo q sigue igual!! hay cosas q no cambian...nunca!! como veras paso cada muerte de obispo, pero paso.... nosotros por aqui muy bien, vos?
Te abrazo fuerte y feliz cumple atrasado.
M@ris@.-

Anónimo dijo...

Ufff.....el tiempo pasa...el 633 no existe mas,la gaona tampoco...hoy es Autpista del Oeste....las Cabañas.. hoy es una calle mas del barrio.... Gauchos ..hoy es una calle codiciada de Castelar o tendria que decir Leloar
tu ex casa... hoy es un Bruto Hotel Alojamiento...osea....de tranquilo...nada de nada.... igual ....la vida sigue y uno hace lo que puede,que sigas bien.

Claudia Brancati. dijo...

Hola Brujaaa!! A qué no te acordás de las cuentas que me hacias??? ¿Cuántos cafés Dolca nos podíamos tomar con lo que te cobraban un café en cualquier bar de Morón???
un besooooo

Claudia Brancati. dijo...

Negra... ¿Nos habremos cruzado alguna vez en la parada del 633???
un beso!

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