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lunes, 24 de noviembre de 2014

Amarillo brillante, con trazas de naranja invisibles.


Quiero tener vida
para hacerme una vida
como esta.
A veces me pongo unas medias raras
camino sin zapatos en casa
mastico flores de menta
en vez de hojas de coca o viceversa,
dependiendo de la altura de las cosas.
Aprendí  aca y allá a perdonar ,
a perderme en mis ojos.
Voy entrando en el mundo,
 está lleno de gente,
de lanzadores de hilos,
almas que por lo general ríen
 como bichos en un foco de luz.
Las caricias son otras,
A lo mejor de un pájaro,
de un pasto,
de un metro cuadrado de arena,
depende de la altura de las cosas.
A lo sumo un recuerdo de goma espuma
me choca al costado de la cien, lado izquierdo,
 lo mido y pienso en el puto aliento que lo sopló,
  al costado del camino, del mío
y enseguida recupero el motivo:
este baile suelto,
tan suelto que quiero tener vida
para mi soledad absoluta
para este aire, esta fiesta de ojos
esta compañía de todos y de nadie.