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jueves, 19 de enero de 2012

La casa del río

Despertarme en la casa del río,
el amor en la ventana,
las piedras, el ruido del agua,
mi cara de recién levantada,
perdida, olvidada,
mi forma de despertar disuelta,
¿dónde dejó mi forma de despertar?,
seguro en el agua.
Él la miró de lejos,
ni un paso,
ni una señal,
nada,
como si nunca el amor
en la ventana.
Se fue y yo lo espero,
cada día un poco menos,
llegar con el alba.
Desnuda despierto a mi modo,
mi cara lo busca en cada ventana,
un día más que no está ,
tal vez antes no estaba.
El cristal empañado,
apoyo mis manos
como borrando las suyas
y aunque él ya no las pida,
un poco de sol que entra,
delinea mis formas
y mi cara de recién levantada,
las piedras, el ruido del agua.
Voy a despertarme en la casa,
abrir nuevamente las ventanas,
porque tal vez el amor
sea como el río que pasa
y solo la piel roza el agua nueva,
una y otra vez el agua.

martes, 17 de enero de 2012

Hay días amarillos

Aquellas palabras tuyas,
en el bar,
desarmándolo todo,
van conmigo cuando camino.
Eras tan claro,
tan directo.
Tus ojos fijos en los mios,
tu cara distante
me mostraba el viento.
Yo tomé de las manos tus palabras,
me mostraban el viento
una y mil veces.
Todavía no pude entenderte,
solo escucharte,
respetar el viento,
tu viento,
y volar en él.
Hay días con huracanes,
hay días amarillos,
hay días de lluvia
y siempre van conmigo
tus últimas palabras,
cuando camino
buscando reparar los días
y la historia,
a solas.