seguidores

domingo, 25 de septiembre de 2011

Es humo, es blanca.


Mario Parmisano. Tributo a Piazzolla. Mar del Plata 2011


Dónde está mi alma.
Es humo, es blanca.
A veces la veo
andar por el techo,
acercarse al piano.
Admito, de hecho,
no haberla buscado pero hoy con solo ponerme
en el pecho la mano
como si le ofrendara cosas,
cada nota, cada cuerda,
cada palmo de armonía,
vino,
me recordó pequeña,
recostada en la mesa
y cruzada de brazos.
Milonga del ángel -me dijo-
despertate
que ya es madrugada
y estoy dando vueltas,
un poco soy humo,
otro poco blanca.
Despertate -me dijo-
que hoy, no sé cómo,
de fuga y misterio
ya no queda nada,
estoy acá.


sábado, 10 de septiembre de 2011

Aquello que nos falta


El Masnou. Barcelona
Caminos de rosas,
Palau Reial de Pedralbes,
yo  recuerdo
cuando los elegiste
para mi aquella tarde.
Como todos los lugares,
como la mirada minuciosa
que nunca tuve y me prestaste.
Ayer te pregunté
si te habías puesto
así de hermoso para mi
y me dijiste: Sí.
También lloraste
como si en un punto
fuera cercanamente imposible,
inalcanzable entre tus manos.
Tal vez me soñaste arte, pensé;
por aquello que leí
que el arte no copia la realidad,
la anticipa y la altera
y hace entrar al mundo
lo que no estaba.
A veces me vuelvo
tan réplica,
tan a escala como un plano;
como un plano que incluye
hasta las grietas,
tan del mundo me vuelvo
que no puedo entrar al mundo
como aquello que no estaba.
Cuando dejo de ser arte,
ese instante en el que no podés
crear lo que nos falta,
me vuelvo, en un punto,
inalcanzable a tu mirada
y nos sostiene el mismo
hilo tenso que sostiene
al objeto real de aquel imaginado
y me pierdo en los caminos de rosas
que elegiste para mi y ando,
 ando por los lugares
buscando tu mirada minuciosa
para que me entregue al mundo
como aquello que nos falta.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Ella sueña con mi libertad

Hice un barco de papel
para la nostalgia,
al menos para algo de nostalgia,
y me acerqué a la playa.
No sabía que estar libre
era como un foco de luz extra
en una habitación en penumbras,
y bailé con el cuerpo levitando,
sin una gota de nada,
con el mejor vacío que pude construirme.
Y volé como ella,
como esa gaviota que pasa
y mientras yo la señalo me reconoce
entre el resto
que come, reza y ama,
tal vez por aquel día
en que te cociné desnuda
entre espejismos y salmos
la última cena,
el último abrazo
y alzamos las copas con gotas de nada.
Yo la señalo desde la playa
y mientras ella pasa
sueña con mi libertad.