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jueves, 29 de enero de 2009

Dos más dos son cuatro.

A veces no escribo porque no tengo nada que decir y otras veces porque tengo tantos temas que me quedo en el proceso de selección.
Me gusta escribir sólo si algo me moviliza mucho.
Cuando se me mezclan varias cosas empiezo a apuntar lo que desde adentro se transforma en palabras. En general , oraciones sin relación entre sí ,ni sentido alguno.
Y muchas veces después de leer esa serie de incoherencias descubro un eje.
En algo se relacionan, por algo están todas en una misma hoja.
A veces terminan en un texto o en un poema.
A veces hago algún arreglo y otras las dejo así como cayeron en la hoja.
Así...
El horno no está para bollos, está para rarezas.
Falté a mi cita.
Los que, en el reparto, se agarran el papel
de buenos y víctimas molestan mucho,
mejor sería que se fueran a cagar.
El mundo no está loco,
sólo gira.
Es mejor protegerse de la estupidez
propia y ajena,
estar calentito y solo
o calentito y con otro que esté calentito
pero abajo del escenario,
en la primera fila o en la última,
como quieran,
pero siempre entre el público.
Y aplaudir mucho al bajarse de la cama
o al salir a la vereda.
Dos más dos son cuatro.

lunes, 12 de enero de 2009

Mi furia y yo


MI FURIA Y YO

Mientras unos juegan
otros cantan
unos sufren
otros miran tele
unos quieren silencio
otros hablan
yo estoy cansada
y a quién mierda
le importa
más que a mi
si no van a
abrazarme
en el momento
preciso
porque juegan,
cantan, sufren,
miran tele,
hacen silencio,
hablan,
mientras yo estoy
en este puto instante
de ciudad,
en esta insolente calle
por la que nadie
va a pasar
más que yo
y mi furia
de camino a casa,
mientras sé que
no quiero a nadie,
que quiero a alguien
o quiero a todos
cuando yo no estoy
adentro.
Nada grave va a pasar
es sólo un puto instante
de ciudad
y somos mi furia y yo
por esta insolente calle
camino a casa.
Al llegar cenaremos
algo simple
tal vez pan.
Ustedes...
hagan,
nomás.

viernes, 2 de enero de 2009

La ventana


LA VENTANA

Me preguntó si había
leído algo
de Santo Tomás.
Dijo que saltaría
de la razón a la fe.
Yo justo tenía
una ventana.
Creo que pudimos.
Había una luna,
una sola estrella
y un par de montañas.
De la razón a la fe
saltaban los últimos minutos.
Creo que pudimos.
El sólo miró la ventana
y yo también.