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jueves, 31 de enero de 2008

El asiento de enfrente

EL ASIENTO DE ENFRENTE
“Madre mía...
La vida es normal,
no he dormido,
mucho he llorado”.
Con un suspiro en vano
se ha sentado frente a mí
Y ella a su lado.
Cortitos.
Con ojos de tierra
y pieles de noche
hablan de los Andes
sin soltarle a la vida
ni un reproche.
Se llama Milton Luna
Tiene tantos ladrillos
que construirá
la Puna.
Luego, subirá a otro tren
con otro suspiro en vano,
se sentará frente a mí
y ella a su lado.
PIELES MANCHADAS
Las manos arrugadas,
una sobre la otra
apoyadas en su falda.
Ella descansa cansada,
casi como sus manos,
porque él la mira
cada tanto
cuando le suelta
alguna palabra serena.
Tienen un mundo
de canas inmóviles
y relojes de arena.
Olor a fijador,
lápiz de labios.
Han subido al tren
hace años.
Cada tanto pueden sonreír.
Infinitas estaciones y paradas
en sus pieles machadas.
Una clase magistral
de todo lo que no soy capaz.
Quiero descansar hoy...

martes, 1 de enero de 2008

Milagros urbanos...

La palabra conexión, mirada desde un punto de vista olvidado, me llegó el último día del año. Y a pesar de que mis comienzos o finales siguen otro ritmo, no sé porqué esta vez reparé en la medición del tiempo.
Hacía mucho que no escuchaba esa palabra fuera de “me conecté a Internet”, “se desconectó la antena de la tv”, “te conectaste al ms”...
Conversar no es fácil y estar conectado a la otra persona y a uno mismo, durante la comunicación, menos...
Pero a veces ocurren estos pequeños milagros urbanos, que incluso nos aceleran algunos finales o comienzos y en ocasiones hasta coinciden con la medición del tiempo...
De todas maneras siempre hay otras buenas opciones, como el silencio o ...un buen disfraz...